El pasado mes de octubre, en la provincia de Karachi (Pakistán) Ali Azhar, un hombre musulmán de 44 años, secuestró a Arzoo, de apenas 13 años, arrebatándola así de las manos de sus padres.

Dos días después, el padre de Arzoo fue informado de que el secuestrador había presentado un certificado de matrimonio en el que decía que la niña tenía 18 años y que se había convertido al Islam. Tras un par de semanas, el Tribunal Superior de Sindh concedió la custodia al secuestrador, pero el pasado lunes los jueces ordenaron a la policía que liberara después de las protestas de los cristianos en la región.

A pesar de esta gran noticia, nuestros hermanos en Pakistán nos piden que sigamos orando por Arzoo y su familia. "Arzoo es una niña cristiana pakistaní de tercera generación", dice una fuente local. "Ella es una de las muchas pequeñas que tienen que experimentar el trauma del secuestro y la conversión forzada anualmente. Los cristianos de Pakistán piden que se rece por los procedimientos legales y los juicios que se avecinan, que se haga justicia y que se salvaguarden las vidas y las familias". 

Esta fuente continúa: "Los cristianos de Pakistán aman a su país. Muchos de ellos están comprometidos con esta tierra. Oran sinceramente para que se haga justicia en los días venideros, para que los tribunales sienten un claro precedente que asegure en el futuro la claridad de que, independientemente de la afiliación religiosa, los niños están protegidos de los abusos que se legitiman con el matrimonio infantil, de conformidad con las leyes de restricción del matrimonio infantil del país. Arzoo es el rostro de muchos otros casos".

Un líder de la iglesia expresa su gratitud a aquellos dentro y fuera del país que han levantado sus voces. "Estamos agradecidos a los pakistaníes que han alzado su voz en nombre de Arzoo. Agradecemos a los hermanos y hermanas de todo el mundo que han estado orando por Pakistán y a los que siguen esta historia y otras similares".

Arzoo está actualmente en custodia protectora en un refugio estatal mientras los tribunales investigan el caso, donde básicamente destacan tres crímenes: secuestro de un menor, matrimonio forzoso y coacción para la conversión.

Los cristianos pakistaníes piden oraciones para el tribunal que investiga y para todas las agencias de la ley.