La región que incluye el norte de Nigeria y la cuenca del lago Chad es el hogar de algunos de los grupos yihadistas más terribles del mundo, según informa la Comisión para la Libertad Religiosa Internacional de Estados Unidos.

Según el informe, Boko Haram y sus facciones separatistas, Ansara y la Provincia de África Occidental del Estado Islámico, son responsables del asesinato de más de 37.500 personas desde 2011, a menudo atacándolas por motivos de su fe. Se estima que desde 2009 Boko Haram ha matado a más personas que el Estado Islámico en Siria e Irak juntos; las atrocidades cometidas por el grupo podrían constituir crímenes de guerra y de lesa humanidad, según declaró el año pasado la Corte Penal Internacional.

Las redadas en las comunidades predominantemente cristianas implican saqueos y destrucción de propiedades, violaciones y secuestros. El 19 de febrero de 2018, militantes de Boko Haram atacaron una escuela secundaria en Dapchi, en el estado nororiental de Yobe, y secuestraron a más de 100 chicas estudiantes. Todas fueron liberadas, excepto Leah Sharibu, que entonces tenía 14 años. Al parecer, sus secuestradores la retuvieron, por negarse a denunciar su fe cristiana.

La historia de Leah, así como la de centenares de niñas secuestradas de sus escuelas en Chibok en 2014, es solo "la punta del iceberg", según el informe. Sólo el año pasado, 990 cristianos nigerianos fueron secuestrados por grupos islámicos militantes, frente a los 224 del año anterior, según los datos recogidos por la investigación de Puertas Abiertas.

Poder de permanencia

Los grupos "demuestran un notable poder de permanencia y amenazan con captar e "islamizar" otros conflictos violentos en Nigeria y en toda la región" y seguirán siendo una amenaza si "los esfuerzos no se adaptan para abordar los desafíos que enfrenta el enfoque actual".

"Una solución militar a la crisis es insuficiente para abordar las causas fundamentales de la formación de estos grupos militantes y evitar una mayor radicalización", dijo Jo Newhouse, portavoz de Puertas Abiertas en el África subsahariana.

"La comunidad internacional debe apoyar un enfoque holístico para garantizar un proceso de desradicalización en los estados de Borno, Yobe y Adamawa, apoyando y financiando programas centrados en la comunidad de las organizaciones de la sociedad civil y ONGs de la región, dirigidos a abordar los factores socioeconómicos que contribuyen a la propagación de ideales extremistas", añadió.

"Las reformas en los programas y planes de estudio educativos destinados a proporcionar una educación inclusiva centrada en los estudios interconfesionales e interreligiosos, deberían ser un objetivo esencial de dichos programas."

El año pasado, Nigeria fue incluida por primera vez en la lista de países conocidos por participar o tolerar "violaciones sistemáticas, continuas y atroces de la libertad religiosa". El país también figura por primera vez en seis años, entre los diez primeros de la Lista Mundial de la Persecución de Puertas Abiertas.