Shekhar vive con su esposa Baijanthi* y sus dos hijos, estudiantes, al este de Nepal. Nos dice:

"Trabajo como líder en una iglesia local. Económicamente somos muy pobres, pero mi esposa y yo nos ganamos la vida vendiendo verdura, y es una bendición poder servir a Dios."

Shekhar tiene un ministerio especialmente dedicado a visitar y orar por los enfermos. También convoca reuniones de oración por los enfermos.

Declara que "cuando oramos por los demás, Dios se encarga de lo que necesitamos."

Shekhar y Baijanthi a veces caminaban durante más de dos horas para visitar a familias cristianas y celebrar reuniones de oración.

A menudo el transporte público no existe en aldeas remotas, e incluso cuando lo hay, a veces Shekhar no puede permitírselo.

Recientemente, nuestros colaboradores le hicieron entrega de una bicicleta para que pueda llegar antes a las familias que visita y también ahorrarse el coste del transporte:

"Nunca podría haberme costeado yo mismo una bicicleta tan buena. Estoy muy agradecido. Ahora cuando la gente me llama para ir a orar por ellos ya no tengo que caminar todo ese tiempo. Puedo llegar antes y volver más temprano a casa."

'Mi esposa fue totalmente sana'

El ministerio de Shekhar a los enfermos comenzó tras ver el poder de Dios obrar en su propia familia. Nos dice:

"Mi esposa era una hinduista devota, adoraba cada día a los ídolos y ayunaba durante días. Un día enfermó, quedó parcialmente paralizada y ningún tratamiento le servía."

"Yo solía ganarme muy poco dinero vendiendo verdura en un pequeño puesto. Al llegar su enfermedad nuestra situación [económica] empeoró. A menudo me frustraba y perdía la paciencia con ella, pero determiné cuidarla, incluso si nunca se recuperaba."

"Un día un familiar nos sugirió que la llevasemos a la iglesia y pidiésemos al pastor que orase por ella. Yo seguí el consejo y la llevé."

"Me di cuenta de que después de aquella oración mi mujer mejoró, y tuve paz, así que continué llevándola a la iglesia y pasado un mes fue totalmente sana."

"Esto me sorprendió enormemente, veía la rápida mejoría y tenía curiosidad por saber quién era este Dios que los cristianos confesaban."

"Entonces comencé a prestar atención a lo que enseñaban en la iglesia, experimenté más paz y decidí confesar a Jesús como mi Salvador personal."

Shekhar comenzó a servir activamente en la iglesia, y se centró especialmente en orar por los enfermos. Empezó a ver que cuando oraba, Dios sanaba.

'La vida cristiana está llena de persecuciones'

La vida como cristiano no resultó fácil para Shekhar y su familia. Sus familiares lo ridiculizaban cuando no participaba en las costumbres hinduistas. Sufrió especialmente durante el funeral de su madre:

"Un familiar me golpeó y me insultó por deshonrar mis [antiguas] creencias y religión. Me dijeron que era un traidor y me devolvieron el dinero con el que quería contribuir al funeral."

"Mis familiares cortaron completamente toda conexión conmigo y mi familia por causa de mi fe cristiana, pero nunca dejé de seguir a Jesús."

Antes de eso no sabía mucho sobre la persecución, pero cuando empecé a estudiar la vida de los [primeros] discípulos y a sufrirlo yo mismo, me di cuenta de que la vida cristiana está llena de persecuciones."

"He decidido que, incluso si tengo que morir por Jesús, siempre permaneceré firme en mi fe."

'Le pedí a Dios que me ayudase a leer la Biblia'

Shekhar nos dice que "aunque la gente me abandonaba o se burlaba de mí, el Señor nunca me abandonó. Me di cuenta de esto en diferentes momentos de mi vida."

"Cuando mi esposa estaba embarazada de nuestro segundo hijo, se puso muy enferma. Sin embargo, el pastor y la congregación comenzaron a orar por ella de forma habitual, y tuvo un parto completamente normal. Madre e hijo estaban sanos."

Shekhar nos explica que "Dios siempre me ha fortalecido en mi fe a través de los milagros cuando me sentía desanimado."

Nos comparte que "antes no podía leer la Biblia, ya que era analfabeto. Pero mi pastor y mi esposa me dijeron que aprendiera a leer la Biblia, así que una noche me abracé a la Biblia y le pedí a Dios que me ayudase a leerla."

"Después de aquella oración me fui a dormir y esa misma noche soñé que Dios me decía que a partir de entonces iba a poder leer la Biblia."

"Al día siguente abrí la Biblia e intenté leer. Para mí sorpresa, pude identificar el alfabeto y leer despacio."

"La vez siguiente abrí la Biblia por el Salmo 41, que comienza así: 'Bienaventurado el que piensa en el pobre; En el día malo lo librará El SEÑOR. El SEÑOR lo guardará, y le dará vida; Será bienaventurado en la tierra, Y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos.  El SEÑOR lo sustentará sobre el lecho del dolor; Mullirás toda su cama en su enfermedad.'"

"Mientras leía esos versículos, del uno al tres, Dios tocó mi corazón y trajo convencimiento de que Él fue quien sanó a mi esposa."

Añade: "En otra ocasión abrí la Biblia y mis ojos se quedaron en el versículo de Mateo 11:28, donde Jesús nos dice, 'Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.'"

"Con ese versículo recordé las veces que había tenido problemas económicos, o en mi mente y mis emociones, y también espiritualmente, y cómo Dios me había hecho descansar."

"Esto me sirvió de confirmación de que Dios me había escogido para Su labor. Así que empecé a compartir sobre la Biblia y a contar mi testimonio, mi encuentro con el único y verdadero Dios. Desde ese día, empecé a visitar a la gente y a orar por los enfermos."