Shu Qiong vive con su familia en Chengdu, la capital de la provincia de Sichuan, al suroeste de China. Los dos últimos años ha sido testigo del aumento de la presión ejercida sobre su iglesia, la Early Rain Covenant Church, y de cómo la policía ha acosado a otros miembros de la iglesia.

El 14 de enero la encontraron, escribe en su carta al alcalde de Chengdu:

"Salí de casa a las 9 de la mañana. Al volver a las 18:00, descubrí que habían desaparecido dos cajas de libretas devocionales, que guardaba en mi armario. Tras confirmar que ninguno de los miembros de mi familia se los había llevado, llamé a la policía".

Acudió a la comisaría, donde fue interrogada. La policía rechazó su petición de una lista de los bienes sustraídos, una transcripción del interrogatorio y una orden de registro. Sin embargo, le dijeron que la "Early Rain Covenant Church era una secta y que los materiales de estudio eran ilegales", escribió en su carta.

Después de hacer una serie de preguntas al alcalde, termina su carta con: "Estimado señor alcalde, como ciudadana cristiana promedio, enseño a mis hijos en un rincón de la ciudad que usted supervisa, según las enseñanzas de Jesús, con la esperanza de que crezcan para que sean buenos ciudadanos. Amamos esta ciudad. Cuando me encuentro con cosas ilegales, no puedo dejar de preocuparme, no sé cuándo la policía forzará ilegalmente mi puerta y amenazará mi seguridad personal, así como la de mis posesiones."

No es representativo

La Early Rain Covenant Church de Chengdu, no registrada, acaparó la atención internacional en diciembre de 2018, cuando la policía allanó y cerró la iglesia, y arrestó a su fundador, el pastor Wang Yi. Un año después, el pastor, muy conocido por su apoyo a la libertad religiosa, fue condenado a nueve años de prisión por "incitar a la subversión del poder del Estado."

Desde el cierre de la iglesia, sus miembros han salido a las calles y parques de la ciudad para continuar con su culto. Estas audaces respuestas al control gubernamental atrajeron la atención de los medios de comunicación internacionales y el gobierno ha seguido reprimiendo a la iglesia.

A pesar de toda la atención que ha atraído la Early Rain Covenant Church, no es representativa de lo que ocurre con las demás iglesias clandestinas de China.

"La mayoría de los líderes de iglesias y sus congregaciones no insisten en mantener el lugar y/o tamaño de sus reuniones hasta el punto de chocar frontalmente con las autoridades. La norma son las reuniones pequeñas en casa. Mientras puedan seguir reuniéndose para realizar algún tipo de actividad espiritual, la resistencia y la paciencia es su respuesta común a la opresión de los de arriba", dijo la fuente, que deseaba permanecer en el anonimato por razones de seguridad.