A finales de la semana pasada recibimos información de que la misionera suiza Beatrice Stockly fue asesinada poco antes de que 4 rehenes fueran liberados por un grupo de extremistas islámicos. Stockly permanecía secuestrada en Tombuctú, en el norte de Malí, desde enero de 2016. Esta triste noticia de la muerte de Stockly vino de parte de Sophie Petronin, una cooperante francesa de 75 años, que fue liberada el 8 de octubre de 2020, habiendo sido retenida por el mismo grupo o por milicianos islamistas vinculados.

Fue Al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQIM) quien reivindicó por primera vez la autoría del secuestro de Stockly. Desde dicho secuestro, ella apareció en varios de sus videos.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Suiza ha expresado su pesar por el hecho de que Beatrice Stockly, una mujer soltera de unos cuarenta años, "haya sido asesinada aparentemente por los secuestradores de la organización terrorista Jama'at Nasr al-Islam wal Muslim (JNIM) hace aproximadamente un mes". Las circunstancias exactas de su muerte continúan sin están claras. 

Esta organización militante yihadista es una coalición de grupos yihadistas formada en marzo de 2017 en Malí, y es activa en la región del Sahel.

*Beatrice permaneció más de 4 años secuestrada por los extremistas islámicos. Esta imagen es un extracto de uno de los vídeos que grabaron durante su secuestro.

En los últimos años, Al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQIM) ha secuestrado y retenido a occidentales a cambio de rescates de millones de dólares, posiblemente para ayudar a financiar sus actividades. Junto con Petronin, el sacerdote italiano Pier Luigi Maccalli (59), Nicola Chiacchio (también italiano) y Soumaila Cisse, un prominente político maliense, también fueron liberados.

Maccalli es originario de la diócesis de Crema, en Cremona, Lombardía, Italia septentrional, y es miembro de la Sociedad de Misiones Africanas. Anteriormente sirvió en la Costa de Marfil durante varios años. Maccalli fue el clérigo secuestrado en Níger, pero el tercer occidental detenido por hombres armados en este país en los últimos años.

El grupo de rehenes retenidos por los extremistas islamistas fueron llevados a la capital de Malí, Bamako, donde se reunieron con el nuevo gobierno de transición de Malí. Recientemente, las autoridades de Malí liberaron a decenas de presuntos militantes, lo que alimentó las expectativas, según Reuters, "de un inminente intercambio de prisioneros". No está claro si se pagaron rescates o no.