Malasia: Una incesante búsqueda de Justicia

Hace unos 27 años, Paulus* abandonó una lucrativa carrera en la industria de las telecomunicaciones para seguir la llamada del Señor a servir entre las tribus nativas de Malasia Occidental. Cuando Paulus comenzó a predicar las Buenas Nuevas entre los aborígenes animistas, Dios realizó muchas curaciones milagrosas. Como resultado, muchos llegaron a creer en Jesucristo y una iglesia nació.

A medida que la iglesia creció en número, Paulus construyó su primer edificio de la iglesia de los aborígenes en 1991 en un pequeño pueblo remoto. Dos días después, las autoridades vinieron y demolieron el edificio a pesar de que había mostrado un permiso de la iglesia dadopor el dueño de la tierra y el dirigente del pueblo.

Paulus sabía que la reconstrucción de la iglesia sería costosa, pero los miembros y pedir dinero no era opción. Como objetivos de la islamización del gobierno, a los indígenas se les niega los privilegios especiales que están reservados para los "hijos de la tierra'-a menos que abracen el Islam. Por lo tanto, muchos viven en la pobreza.

Así comenzó el viaje de Paulus en búsqueda de justicia. ONG cristianas lo rechazaron. Sus cartas de apelación a los funcionarios del gobierno y a los medios de comunicación fueron infructuosas. La única publicación que estaba dispuesta a dar a conocer su historia fue disuelta por el gobierno. "Finalmente le escribí al Primer Ministro de Malasia", él dice. En vez de una respuesta, recibió la visita de funcionarios de una Brigada Especial de la Policía, con amenazas e intimidaciones.

En lugar de retirarse, él creció más audaz. Él decidió demandar al gobierno por la demolición de su edificio de la iglesia. "Tomé el caso a los tribunales, con la ayuda de un abogado cristiano", explica. Paulus ganó el caso y fue recompensado con una compensación de MYR 20.000 (USD 5.500). Sin embargo, el gobierno se negó a pagar. Se le aconsejó que no presionase para el pago, pero el ya había recibido lo que quería -justicia.

"Desde entonces, todos mis movimientos son observados, sobre todo cuando ministro a los aborígenes", añade. Sin embargo, él sigue siendo fiel a la llamada de su Maestro. Hoy en día, ha construido 13 iglesias y está preparando 12 cristianos aborígenes para el trabajo del ministerio a tiempo completo. "La obediencia es mejor que los sacrificios. Cuando obedecemos a Dios, incluso en la persecución, podemos depender totalmente de Él para que nos lleve junto a El", dice este audaz hombre.

* Nombre cambiado por razones de seguridad