En una reunión celebrada a principios de este mes con el jefe de la iglesia católica caldea, el cardenal Mar Louis Raphael Sako, y otros líderes eclesiásticos, el primer ministro Mustafa al-Kadhimi «hizo un llamamiento a los inmigrantes cristianos y del resto de las sectas iraquíes a que regresen a Irak, el país de todos, subrayando que se prestará todo el apoyo necesario para facilitar este retorno y la estabilidad», dice un comunicado de su oficina.

Los años de guerra y conflicto han expulsado a un 90% de los cristianos iraquíes de su tierra natal: lo que era una comunidad de aproximadamente 1,5 millones de personas a principios de los años 90, se ha reducido a unas 175.000 en 2021.

Tras la derrota del Estado Islámico en 2017, algunos han regresado, pero han encontrado pocos servicios básicos, empleos y seguridad. Hay informes de un resurgimiento del Estado Islámico y de milicias locales que luchan por el control. A veces, los cristianos que regresan encuentran sus hogares intactos, pero ocupados por extraños.

«El último llamamiento del Primer Ministro para que los cristianos regresen a sus hogares en Irak es un gesto positivo, ya que reconoce la contribución única que los cristianos han hecho durante muchos siglos y la pérdida que su éxodo causa a la sociedad», dijo Anna Hill, portavoz de la campaña Esperanza para Oriente Próximo de Puertas Abiertas. Sin embargo, subrayó que las palabras debían ir acompañadas de acciones.

«Cuando comenzamos nuestra campaña Esperanza para Oriente Próximo, preguntamos a los cristianos iraquíes qué necesitarían para quedarse», dijo Hill. «Las cosas que pidieron fueron igualdad legal, mejores medios de vida y un papel central para los cristianos en la reconstrucción de la sociedad. Por tanto, el gobierno debe trabajar para aumentar las oportunidades de empleo, mejorar las infraestructuras y garantizar la seguridad para que los cristianos no sólo regresen, sino que florezcan, haciendo una contribución reconocida y positiva a la sociedad».

Un colaborador local dijo que los cristianos iraquíes estaban frustrados con la declaración del Primer Ministro. «Los que viven en el país todavía se enfrentan a varios problemas y el gobierno no hizo nada para ayudar a los cristianos que fueron perjudicados por el Estado Islámico. Si el gobierno se toma en serio lo que dice, primero debería empezar a ayudar a los cristianos que están en el país», dijo a Puertas Abiertas.

Tierra moribunda

Por ejemplo, lo que una vez fue el centro agrícola de Irak y el hogar histórico de la comunidad cristiana, las llanuras de Nínive, está «muriendo» de abandono, dijo a Al Jazeera el presidente de la Organización de Derechos Humanos Hammurabi en Bagdad, Pascale Warda. Los problemas causados por el cambio climático y la escasez de agua se han visto agravados por la mala gestión, la corrupción y la falta general de apoyo del gobierno, según el sitio de noticias. Además, el Estado iraquí ha sido incapaz de pagar a los agricultores por las cosechas que compró.

«El elevado coste de los cultivos, que recae sobre los hombros de los agricultores, reduce la producción y los ingresos», dijo el colaborador local. «Y debido a la entrada de otros productos en Iraq desde los países vecinos, muchos agricultores han abandonado la agricultura y recurren a otros trabajos».

«Tenemos un proverbio que dice 'dos golpes en la cabeza duelen'», dijo Akad Alkhodedy a Aljazeera, en Qaraqosh, al norte de Irak. «Significa que un ser humano puede hacer frente a un desafío, pero dos problemas se vuelven difíciles de soportar. Por lo tanto, muchos cristianos emigraron de Irak, especialmente después de que [ISIS] tomara nuestras ciudades y pueblos, porque no tenían esperanza de recuperarse de estos escenarios».