Entre el 16 y el 18 de julio, las autoridades de la provincia de Dak Lak llevaron a cabo redadas en las iglesias y arrestaron a varios cristianos, según informaron testigos a la VOA.

El 16 de julio, las autoridades se presentaron en la casa de Y Nguyet Buon Krong, pastor de la Central Highlands Christ Evangelical Church. «Registraron la casa, buscaron e incautaron más de 20 biblias que hasta ahora no han sido devueltas», dijo a la VOA.

Luego lo llevaron a la comisaría de la ciudad de Buon Ma Thuot, donde lo retuvieron e interrogaron sobre sus estudios de derecho civil, derechos humanos internacionales y libertad religiosa durante horas, a lo largo de dos días y una noche, informó la VOA.

Y Khen Bdap, afiliado a una iglesia evangélica independiente, fue golpeado cuando intentaba filmar el incidente. Cuando su hija, embarazada de dos meses, intervino para protegerle, también fue agredida, dijo al servicio de noticias.

La policía ha amenazado con volver, dejando a la familia atemorizada, dijo.

Detener todas las actividades religiosas

El acoso y las detenciones de cristianos e iglesias están documentados en el informe de Derechos Humanos 2020-2021 de la Red de Derechos Humanos de Vietnam.

Entre los 288 presos de conciencia conocidos, más de 30 son cristianos.

El enfoque del gobierno comunista con respecto a la religión tiene tres vertientes: prohibición legal, control organizativo y supresión violenta, según el informe.

Destacó cómo en julio de 2020, cinco cristianos protestantes fueron detenidos por la policía de Dal Lak porque habían firmado una carta conjunta dirigida al Primer Ministro y denunciado violaciones de derechos humanos ante la ONU.

En febrero de este año, la Iglesia de Cristo Evangélica Montagnard en Dak Lak recibió la orden de detener todas las actividades religiosas en la provincia.

La provincia de Dak Lak, en el altiplano central de Vietnam, alberga un gran número de minorías étnicas indígenas. Entre ellas hay comunidades cristianas protestantes que, a ojos del gobierno comunista, constituyen una fuerza hostil. «Muchos de los cristianos protestantes pertenecen a minorías étnicas, que históricamente lucharon en el bando estadounidense en la guerra de Vietnam, [y] se les considera rápidamente como alborotadores», según el informe sobre el país elaborado por Puertas Abiertas.

Además de los funcionarios del gobierno, también hay otras presiones. «Tanto los protestantes no tradicionales como los conversos de religiones indígenas se enfrentan a una intensa presión por parte de su familia y su comunidad, que incluye "exclusión social, discriminación y ataques". A veces se destruyen sus casas y se ven obligados a abandonar sus pueblos», dice el informe del país.