Nepal garantiza la libertad religiosa en su constitución, pero el gobierno “ha utilizado la pandemia global del covid-19 y la imprecisión de algunas partes del código penal como una estrategia de justificación ante los arrestos arbitraros y violación de los derechos fundamentales de algunas minorías religiosas”, comunican 5 organizaciones a favor de la libertad religiosa en un comunicado conjunto presentado ante el Examen Periódico Universal (EPU) de Nepal. El EPU es un proceso singular que incluye un examen de los expedientes de derechos humanos de todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas.

Este informe presentado “21Wilberforce”, “Christian Solidarity Worldwide”, “Jubilee Campaign”, “Nepal Christian Society”, “The Ethics and Religious Liberty Comission” y “The intellectual Muslim Association of Nepal”, detalla incidentes como injustos como acoso y detenciones aleatorias o restricciones a la hora de ejercer la libertad de religión y de culto.

Aunque Nepal, a pesar de ser un país mayoritariamente hindú, se considera un estado secular, en la última reforma del código penal (agosto 2018) se comenzó a criminalizar la conversión religiosa bajo coacción. Cualquier persona que esté involucrada en la conversión de otra persona se enfrenta a hasta 5 años de prisión y una multa de 50.000 rupias (353 euros).

Nepal es el país número 32 de la Lista Mundial de la Persecución que clasifica los 50 primeros países donde es más difícil ser cristiano.

“No nos llega el apoyo de ningún lado”

Mientras tanto la pandemia está afectando a los cristianos de otras maneras. “Conocemos de muchos cristianos pobres y marginados, que están muriendo de hambre y necesitan desesperadamente ayuda. Muchos no han recibido ayuda de ningún lado y sufren escasez de comida y recursos básicos”, nos cuenta otro colaborador local de Puertas Abiertas, cuyo nombre no ha querido revelar por razones de seguridad.

“En las áreas rurales los cristianos sufren ostracismo y discriminación a nivel social desde el momento en el que eligen convertirse al cristianismo. Se les excluye del uso de recursos públicos, se les deniegan las oportunidades de trabajo y se les aísla socialmente”, comenta nuestro colaborador local en el país.

A través de las iglesias y nuestros colaboradores locales, Puertas Abiertas ha provisto a 900 familias de comida y otros objetos de primera necesidad. Cada paquete contiene lo suficiente para alimentar a una familia de cuatro personas durante un mes.