Este país del norte de África ha estado envuelto en conflictos desde la caída de Muhammad Gadaffi, líder libio, en 2011. Su caída provocó un vacío de poder que fue llenado rápidamente por diferentes facciones políticas y militares cuyo objetivo obtener el control de la zona.

Durante todo este tiempo la preocupación por abusos de los derechos humanos ha crecido tanto que en junio el Consejo de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas comenzó el inicio de una misión para conocer el estado actual del país.

Los civiles, especialmente aquellos pertenecientes a minorías como los cristianos, se han visto envueltos en el fuego cruzado del conflicto. “La ausencia de un gobierno central que imponga ley y orden en el país ha causado que la situación de los cristianos se precarice.  El nivel de violencia hacia los cristianos se clasifica actualmente como “extremo”, según el informe de la Lista Mundial de la Persecución presentado por Puertas Abiertas.

Como en la mayoría de los países musulmanes donde se da la persecución, aquellos cristianos conversos del islam son los que se llevan la peor parte. Según fuentes locales muchos de estos cristianos son detenidos a menudo, acusados de blasfemia o de compartir material cristiano.

“Estos cristianos experimentan presión por parte de su familia para volver al islam. En Libia se da por hecho que todos son musulmanes, lo que significa que cualquier persona que deje su fe experimentará opresión y se encontrará en una posición vulnerable ante la violencia y los ataques de la familia, la comunidad y el estado”.

Aunque Libia ha firmado una gran cantidad de tratados y documentos en los que afirma respetar la libertad religiosa, estos entran en conflicto de llenos con el último borrador de la constitución en el que se define al país como un “País islámico regido por la Sharía como fuente principal de legislación”, algo incompatible con la libertad religiosa o la no discriminación por religión o creencias.

Puertas Abiertas denuncia que, en los informes pasados del Consejo de los Derechos Humanos, la situación en cuanto la libertad religiosa no estaba contemplada. “Esperamos que esta vez la persecución sea considerada en el informe como una fuente de preocupación, algo que ejercería cierta presión sobre el gobierno de Libia, y que esto a su vez se traduzca en un impacto positivo en los cristianos del país”.