La tormenta provocó intensas lluvias y fuertes vientos, lo que dio lugar a apagones en la mayoría de las zonas afectadas, y a corrimientos de tierra y lodo que bloquearon la mayoría de las carreteras.

Muchas casas quedaron destruidas y hasta el 11 de abril de 2021 se contabilizaban 177 muertos. Muchos creen que todavía hay cuerpos enterrados entre el lodo o que han sido arrastrados por las inundaciones. Algunas casas fueron completamente demolidas y aplastadas por el ciclón.

Además de la enorme tormenta, Indonesia también se ha visto afectada por un terremoto de magnitud 6,1 en la isla de Java el pasado sábado por la tarde. Las rocas se desprendieron de los volcanes, causando muchos daños y muertes. El terremoto destruyó un total de 1.189 viviendas y 150 instalaciones públicas. A día de hoy, se han confirmado 8 víctimas mortales.

El colaborador local de Puertas Abiertas, Ari Hartono*, dice que hay focos cristianos en estas dos zonas afectadas por el desastre. Según los informes, algunas de las iglesias han quedado total o parcialmente destruidas, sin techo o suelo. Y las víctimas, incluidos los creyentes, necesitan ayuda desesperadamente.

Las noticias locales informan que las autoridades se están esforzando al máximo para ayudar a las víctimas enviando grupos de rescate y ayuda, pero al mismo tiempo, durante esta pandemia, tienen que asegurarse de que el virus no se propague dentro de esos campamentos. La ayuda que se necesita no es sólo comida y mantas, sino también Equipos de Protección Individual (EPI).

Cuando un terremoto similar sacudió Palu en 2018, muchas de las víctimas que sobrevivieron dependieron de la ayuda del gobierno para sobrevivir, también las víctimas cristianas. Sin embargo, durante esa catástrofe, el gobierno local se negó deliberadamente a dar ayuda a las familias cristianas afectadas.

Cuando se le preguntó si lo ocurrido en Palu podría repetirse, Ari dijo que no. Dijo: "En Palu, la situación fue muy política porque el gobierno local de Palu en ese momento no era partidario de Jokowi (Joko Widodo, presidente de Indonesia). En el incidente actual, con el terremoto y las tormentas, Jokowi fue a Adonara, NTT en persona y se emocionó hasta las lágrimas por la gente. Creo que la ayuda discriminatoria en Palu no se repetirá". Aun así, los colaboradores de Puertas Abiertas mantienen un estrecho contacto con los líderes de las iglesias y los creyentes para ver si se necesita alguna ayuda.