Muksin (de veintepocos años) es un pescador. Es seguidor de Isa (Jesucristo) junto con su familia. Cuando Muksin volvía a casa después de pescar, un hombre que no es seguidor de Cristo se burló de él diciendo: "Mira a Muksin. No puede mentir porque va a la iglesia". Muksin entonces respondió: "Los dos somos iguales. Tú tampoco puedes mentir porque adoras en la mezquita".

El hombre se molestó; no esperaba que Muksin dijera algo así, en respuesta, el hombre le dio un puñetazo en la cara a Muksin. Esto fue chocante porque en esta comunidad, las peleas verbales eran más comunes que las físicas. Las peleas físicas eran casi inauditas.

La cara de Muksin estaba herida y se fue a casa sangrando. Sus padres estaban conmocionados por lo ocurrido y no sabían qué hacer. Sabían que el hombre que golpeó a Muksin era una persona muy influyente en la comunidad porque forma parte del Tablighi Jamaat (movimiento misionero islámico). Este grupo es un "movimiento misionero islámico suní de transición". Animan a sus miembros a practicar su religión de acuerdo con la época del profeta Mahoma, sobre todo en los rituales, la vestimenta y el comportamiento.

Al día siguiente, el mismo hombre volvió a pasar por delante de su casa e intentó provocar a Muksin. No había necesidad de que pasara por allí, pero lo hizo con la intención de provocar algo. Cuando el padre de Muksin lo vio, salió a la calle. En un arrebato de ira, golpeó al hombre en la cabeza y lo hirió

El padre de Muksin se dio cuenta de repente de lo que había hecho y volvió a entrar, pero el acto estaba hecho. El hombre se quejó inmediatamente a las autoridades y la familia de Muksin fue multada.

La familia preguntó a los funcionarios encargados: "¿Qué tipo de multa le van a cobrar a este hombre por haber golpeado primero a Muksin y haberlo provocado?". Pero las autoridades les ignoraron.

La familia de Muksin no tenía mucho dinero, así que pidió prestado a otros miembros de la familia para pagar la multa, pero no fue suficiente. Las autoridades no lo dejaron pasar, fueron a casa de Muksin y obligaron a su familia a pagar a un precio aún más alto.

La familia estaba triste por tener que pagar una multa, pero lo que más les entristeció fue que su hijo fuera el primer objetivo. El padre de Muksin todavía camina con una pesadez de arrepentimiento por haber recurrido a la violencia en lugar de al amor. Sabia en su corazón que Dios no está contento con lo que hizo. "Incluso cuando una persona nos hace daño físicamente, no debería haber recurrido a la violencia. No está permitido en el Kitab (Biblia)", dijo.

Este incidente ha hecho que Muksin y su familia vivan con miedo. No pueden ir a ninguna parte sin el riesgo de que los atrapen o los maten. Es un reto incluso salir a comprar comida. La familia se ha planteado abandonar la comunidad de la que proceden.

Muchos otros creyentes de esa comunidad también están contemplando lo mismo, preguntándose si sería más seguro irse que quedarse.

Los colaboradores locales de Puertas Abiertas han hecho todo lo posible para mantenerse en contacto con la familia, apoyándola con oraciones y consejos. Con las restricciones de viaje y sin conexión a Internet en la comunidad, la única manera de contactar con la familia de Muksin es a través de llamadas telefónicas.