¿Cuándo fue la última vez que apareciste en un vídeo o una foto en la cuenta de otra persona en redes sociales?

Tal vez fue en vacaciones, o en un evento deportivo, o simplemente pasando el rato con la familia, los amigos o la iglesia.

Si se hiciera la misma pregunta a los cristianos de la India, muchas de las respuestas serían muy diferentes, y muy inquietantes.


Ataques a cristianos, filmados y compartidos en línea para llamar la atención y enviar advertencias.

Cuando una turba extremista hindú ataca a los cristianos en la India, una de las primeras cosas que hacen es arrebatar a las víctimas sus teléfonos. Esto es para evitar que documenten el incidente como prueba contra sus atacantes. Sin embargo, la turba sacará sus propios teléfonos y grabará la violencia, antes de añadirla a varias plataformas de redes sociales de manera que sirva para su agenda.

La fuerza motriz de todo esto es el Hindutva, una ideología que desprecia a los cristianos y musulmanes indios (y otras minorías religiosas) como verdaderos indios, porque tienen lealtades que se encuentran fuera de la India y afirma que el país debe ser purificado de su presencia.

En primer lugar, exhibe a los autores ante otros grupos y políticos de ideología Hindutva, mostrándolos como audaces hindúes nacionalistas que protegen el hinduismo. En segundo lugar, hace saber a la policía que no consideran sus acciones ilegales. Y en tercer lugar, sirve de advertencia a otras personas afines a las víctimas. 

Pero estos mensajes no se limitan a documentar la violencia. Las turbas también los utilizarán para compartir información errónea sobre sus víctimas. Por ejemplo, acusarán a los cristianos de conversión forzada o pagada. «Por tanto, [los perpetradores] enmarcan sus ataques violentos contra las minorías como una forma de deber cívico, patriótico y religioso para evitar ese comportamiento atribuido», afirma el informe.

Es aquí donde las plataformas de las redes sociales han fallado en sus responsabilidades. En general, no han hecho frente a la difusión de este tipo de desinformación a nivel local y nacional (por ejemplo, mediante la eliminación de publicaciones o la suspensión de cuentas). Por lo tanto, los mensajes no se controlan, lo que perpetúa la falsa narrativa de que las minorías religiosas, incluidos los cristianos, son culpables, mientras que los atacantes son inocentes.

Los medios de comunicación reciclan la desinformación que entierra aún más la verdad

Lamentablemente, no se puede confiar en que los medios de comunicación de la India arrojen luz sobre la verdad. Los medios de comunicación excluyen sistemáticamente los relatos de las víctimas de los informes. Incluso si un reportero local capta la historia real, la edición final será dictada por «una jerarquía institucional que tiene aversión al riesgo o es leal a las poderosas organizaciones y partidos de ideología Hindutva». Si una historia no puede ser hilada contra las minorías religiosas, no será cubierta en absoluto.

En última instancia, los principales medios de comunicación refuerzan las mentiras difundidas en las redes sociales. Estos artículos se comparten a su vez en cuentas individuales, grupos, páginas y aplicaciones de mensajería cerradas como WhatsApp, creando un ciclo de desinformación que entierra aún más la verdad.

«Los discursos discriminatorios, deshumanizadores e incitadores florecen en las redes sociales porque los usuarios pueden actuar con una sensación de impunidad que, a su vez, se ha normalizado entre los usuarios de extrema derecha», concluye el informe. Aunque la responsabilidad recae en parte en la policía, las autoridades locales, los tribunales y el partido en el poder, la culpa también recae en las plataformas de las redes sociales, cuyo fracaso en prevenir la difusión de información falsa e incendiaria no puede excusarse bajo el compromiso de la libertad de expresión.


Las plataformas de medios de comunicación convencionales y sociales deben hacer cambios urgentes

«Lo que resulta realmente chocante, es la poca seriedad con la que se toman esto las plataformas [de redes sociales] y las empresas que... apoyan los derechos humanos», dijo uno de los autores del informe. «Deberían tomárselo tan en serio como si los cristianos fueran perseguidos de esta manera en Estados Unidos o en el Reino Unido. Creo que entonces tendrían una reacción diferente».

En respuesta a las conclusiones, el informe enumera ocho recomendaciones para los medios de redes sociales y convencionales. Entre ellas, el aumento del número de moderadores, la puesta en marcha de una formación especializada en derechos humanos internacionales, y en el uso complejo y diverso de las distintas lenguas y dialectos, y un enfoque más riguroso a la hora de eliminar contenidos que incitan al odio.