El informe Behind Closed Doors, publicado esta semana, recoge que las mujeres cristianas en India –un país de mayoría hindú– enfrenta una “triple vulnerabilidad” debido a su género, fe y, a menudo, estatus social.

El informe de Puertas Abiertas está basado en más de 2.300 incidentes de violación de la libertad religiosa contra mujeres cristianas en la India entre 2016 y 2019, y llega a la conclusión de que hay tres áreas principales en las que las mujeres son específicamente vulnerables: pureza sexual percibida, relaciones familiares y medios para vivir.

Asimismo, la violencia sexual contra las mujeres y niñas en India es alta. Según las estadísticas gubernamentales, cada 15 minutos se produce una violación en algún lugar de la India, el segundo país más poblado del mundo. El informe de Puertas Abiertas, no obstante, explicó que se trata de una cifra conservadora, ya que los incidentes de violencia sexual a menudo no se denuncian.

El informe de Puertas Abiertas destaca que el alto nivel de violencia sexual es una de las consecuencias de la normalización del abuso de mujeres y la falta de acción del gobierno para asegurar que los perpetradores sean procesados y sentenciados: “Sólo el 27% de los casos de violación denunciados dieron lugar a una condena en 2018. No solo es poco probable que la policía castigue a los perpetradores, sino que incluso ha participado en la violencia”.

De acuerdo con un experto citado en el informe, las mujeres cristianas de origen dalit, de casta inferior, son las más vulnerables, e incluso tienen el doble de probabilidades de ser violadas que sus contrapartes hindúes.

El informe de Puertas Abiertas también detalla el caso de algunos conversos cristianos que fueron amenazados por los vecinos de sus respectivas aldeas, para no usar las instalaciones comunales o de comprar en las tiendas locales a menos que se conviertan de nuevo al hinduismo.

Otras de las cosas que ha puesto de relieve la pandemia de la Covid-19 son las dificultades particulares que enfrentan las mujeres y niñas cristianas. Debido a que ellas son las que a menudo recolectan paquetes de ayuda, están expuestas a discriminación cuando se descubre que son cristianas, según se les dijo a los investigadores. Las dificultades económicas también han provocado un aumento en el número de matrimonios infantiles y de incidentes de trata, que afectan más a las niñas que a los niños.

Según el informe de Puertas Abiertas, es en el contexto familiar donde más peligro tienen las mujeres y niñas cristianas de enfrentar las formas más duras de castigo debido a su fe. “De acuerdo con los incidentes revisados, la segunda causa más alta (violenta) de muerte de mujeres cristianas (después del asesinato tras una violación) es la violencia doméstica, que trágicamente se ha normalizado hasta el punto de que muchas no la consideran incorrecta”.

Otra de las formas aceptadas de penalizar a mujeres y niñas por su fe es el encarcelamiento doméstico, que es un arresto domiciliario impuesto por la propia familia, según el informe.

Es un hecho que, para los cristianos, existe poca protección legal contra un matrimonio no consensuado. La Ley de matrimonio hindú protege a los hindúes, budistas, sijs y jainistas de los matrimonios forzados, pero los cristianos están excluidos de esa protección.

Las consecuencias han tenido un gran alcance. “El matrimonio forzado (o la negación de la capacidad legal para contraer matrimonio con un cristiano) conduce no sólo a la violencia sexual, sino que tiene un impacto demográfico, ya que cualquier hijo nacido de la pareja será hindú, recoge el informe de Puertas Abiertas. “Una mujer casada que se convierte al cristianismo es motivo de divorcio forzoso, lo que puede llevar a que se le niegue la custodia de los hijos”.