Este grupo armado revolucionario que se creía supuestamente extinto tras el proceso de paz llevado en los últimos años por el gobierno colombiano ha hecho su declaración mediante un video en el que el líder revolucionario ha hablado de “una nueva fase del conflicto armado”. Todo esto se debe, según ellos, a la violación por parte del gobierno de la nación de los acuerdos de paz. A este comunicado se ha sumado el apoyo del ELN, otro grupo guerrillero, en el que expresa su “alegría por volver a las armas” y dónde además anuncia una alianza entre los dos grupos con el objetivo de ganar poder.

Todo esto afecta de forma crítica a la situación de los cristianos en Colombia, un país que ya de por sí se encuentra en el puesto 47 de la LMP, y que a pesar del proceso de paz aún sufrían la opresión de los grupos guerrilleros en las zonas más rurales. El pastor Misael Córdoba, que desempeña su ministerio en una de esas áreas declaró lo siguiente:

“Los grupos guerrilleros de mi zona convocaron a todos los pastores en una de las ciudades. Nos dijeron que comenzarían a secuestrar a cristianos, que destruirían la mayoría de las iglesias y que solo dejarían una o dos. Aquellos pastores que no obedecieran sus órdenes correrían la misma suerte que sus edificios.”

Aunque los pastores cristianos no son extraños a vivir en medio de la presión, las amenazas y la violencia por parte de estos grupos armados, esta declaración de guerra tan directa, junto con la reorganización de uno de los grupos guerrilleros más importante de Colombia podría empeorar la realidad de la persecución de los cristianos en las áreas dónde las FARC y los demás grupos tienen presencia.