El Dr. Amos Arijesuyo viajaba hacia Akure, capital del estado de Ondo, en la tarde del 18 de enero, cuando unos presuntos secuestradores dispararon contra su coche. Al parecer, trataron de forzar a su conductor a detenerse, apuntando a los neumáticos, pero en su lugar dispararon al pastor varias veces. Murió antes de llegar al hospital. El conductor recibió un disparo en el brazo y fue hospitalizado.

Arijesuyo fue pastor principal de CAC Glory of God, así como vicerrector de la Universidad Federal de Tecnología de Akure.

"La violencia se ha hecho endémica y va más allá del terror que extiende Boko Haram en la región noreste de Nigeria, atacando a comunidades predominantemente cristianas", dijo Illia Djadi, analista principal de Puertas Abiertas para la libertad de religión o creencia en el África subsahariana.

Djadi advirtió que no hay que adoptar una visión demasiado simplista de la situación. "Es multifacética e involucra a diferentes grupos. Vemos cómo el bandidaje en el noroeste, con grupos armados que atacan a individuos y comunidades, ahora se está extendiendo hacia el sur, que solía ser relativamente seguro".


Un enorme rescate

El año pasado, 990 cristianos nigerianos fueron secuestrados por grupos islámicos militantes, frente a los 224 del año anterior, según los datos recogidos por la Unidad de Investigación de Puertas Abiertas.

Un pastor perteneciente a la Iglesia de Cristo en las Naciones, o COCIN (por sus siglas en inglés), que fue secuestrado mientras viajaba por el noreste de Nigeria en octubre, sigue retenido por sus secuestradores, un grupo terrorista islámico llamado Khalifah Army.

El pastor Polycarp Zongo también fue secuestrado junto con dos mujeres cuando se dirigía a una conferencia de la iglesia en el estado de Gombe en octubre.

Los militantes han exigido un "enorme rescate" por su liberación que la iglesia no podría permitirse, según el presidente de COCIN, Dachollom Datiri.

"La inseguridad es el problema principal en Nigeria", dijo Djadi. "Y aunque nadie está a salvo, los cristianos se ven directamente afectados cuando un líder de la iglesia es secuestrado y los secuestradores exigen enormes sumas de dinero por su liberación".

A principios de este mes, el grupo de ciudadanos Southern Kaduna Peoples Union dio la voz de alarma por el aumento de la violencia y los secuestros diarios en el estado Middle Belt. Según la organización, sólo el año pasado se pagaron 900 millones de Naira (unos 2,3 millones de dólares) en concepto de rescate en una región empobrecida y vulnerable.

"La necesidad de protección de la gente es urgente y el Estado parece estar ausente", dijo Djadi. "En ese contexto, al ver que estos grupos violentos actúan con impunidad, los civiles deciden tomar las armas y formar milicias para proteger a sus familias. Esto crea un círculo vicioso".