Según un representante de las Naciones Unidas, al menos un millón de personas de Siria estarían al borde de la inanición, lo que podría causar un movimiento migratorio masivo.

“Hay mucha gente en esta situación extrema. No se trata de que vayan a morir de hambre sino de que muchos ya están muriendo”, declaraba David Beasley, Representante del Programa de Alimentos de las Naciones Unidas, en una conferencia para donantes el 30 de junio en Bruselas.

Beasley se calificó la magnitud de los eventos recientes que el país atraviesa como “sin precedentes”. Según sus palabras la situación de Siria podría considerarse como el peor de los escenarios y si no se hace nada, el mundo podría ver otro éxodo masivo de ciudadanos sirios como el ocurrido en 2015.

“Si no se consigue el apoyo económico necesario vamos a ver otro movimiento migratorio masivo, personas muriendo de inanición y la explotación de la situación por parte de los grupos extremistas islámicos”.

Fuentes locales han comentado a Puertas Abiertas que las consecuencias de la crisis económica pueden incluir un aumento del trabajo infantil, de la mendicidad, el crimen, la desintegración de las familias y la explotación de las mujeres.