Es un hecho que la violencia en el norte de Nigeria está aumentando. Al menos 1.126 personas fueron asesinadas en los primeros seis meses de este año, según informó Amnistía Internacional el mes pasado. La ausencia de un estado de derecho deja a la población rural "a merced de pistoleros desbocados".

Destaca el Reverendo Sam Ebute de Kangoro que este aumento de la violencia que ha tenido lugar durante los últimos dos meses ha paralizado a la comunidad cristiana porque la gente “tiene demasiado miedo de salir de sus casas”.

Mientras tanto, el 11 de septiembre, los cristianos del Consejo de Jema'a, en el sur de Kaduna, salieron a las calles tras el asesinato de otro líder de la iglesia bautista. Según se informa, unos hombres armados habían seguido al Reverendo Alhamdu Mangadus a su granja, donde le dispararon y lo mataron. En total, al menos 105 miembros de la comunidad bautista en el estado de Kaduna han sido asesinados durante 2020.

Los ataques han alcanzado un nivel sin precedentes

Amnistía no es la primera en documentar la escalada de violencia en Nigeria.

El grupo islamista Boko Haram, que comenzó su insurgencia en el noreste de Nigeria en 2009, fue el "actor más activo y letal" de África Occidental, según la organización sin ánimo de lucro Armed Conflict Location and Event Data Project, con sede en Washington. Desde su creación, el grupo se ha vuelto activo en los vecinos Chad, Camerún y Níger, y es responsable de la muerte de al menos 27.000 personas.

Mientras tanto, el conflicto entre los pastores y las comunidades agrícolas en el centro de Nigeria se ha vuelto más peligroso que la insurgencia de Boko Haram. Los grupos armados, en su mayoría militantes fulanis, atacan sobre todo aldeas cristianas, saquean propiedades, matan y secuestran aldeanos. Un informe publicado en julio por miembros del Parlamento del Reino Unido dijo que estos militantes eran responsables de la mayoría de los ataques relacionados con el terrorismo desde 2018.

Desde entonces, el aumento y la propagación de los atentados en la región noroccidental de Nigeria -y la incapacidad del gobierno para restablecer la seguridad- ha creado oportunidades para otros grupos delictivos que tratan de crear un punto de apoyo.

"La violencia continúa sin cesar y los ataques han alcanzado un nivel sin precedentes... en términos de intensidad, modus operandi, los múltiples actores y el gran alcance geográfico", dijo Illia Djadi, Analista Principal de Puertas Abiertas para la Libertad de Religión o Creencia en el África Subsahariana.

La Iglesia, en una posición estratégica

En el último seminario web de la mesa redonda de la Asociación para la Libertad Religiosa sobre Nigeria, celebrado el 16 de septiembre, algunos miembros destacaron que se necesitaba un nuevo enfoque y se trató el importante papel que pueden tener la iglesia y sus líderes, quienes están estratégicamente situados para ayudar a apoyar a las víctimas y, en última instancia, resolver los problemas a nivel comunitario. Además, la población local confía en ellos y a menudo participan en los esfuerzos de consolidación de la paz entre las comunidades.

Las comunidades recurren a las iglesias en tiempos de necesidad no sólo para orar, sino también para obtener alimentos y medicamentos. "En tiempos de crisis, las iglesias suelen ser las primeras en responder y tienen acceso a redes que les dan una 'ventaja logística' en cuanto a la distribución de la ayuda", dijo Djadi.

La pandemia del Covid-19 lo hizo obvio otra vez. "El cierre nacional impidió que la gente saliera, para alimentar a sus familias y los hizo más vulnerables a los ataques de los militantes".

Durante este tiempo, Puertas Abiertas, a través de sus socios locales, pudo entregar ayuda de emergencia a 15.000 familias en el África subsahariana, incluyendo Nigeria Níger, Etiopía y Mozambique.

"Si pudiéramos alentar a los organismos internacionales a que apoyen a las comunidades de fe locales a que aumenten su capacidad y a que se aseguren de que la ayuda llegue a las víctimas reales, eso ayudaría mucho a Nigeria a salir de este atolladero", dijo Djadi.