Apasionado y enérgico, así podríamos describir a Hamid, un chico iraní de 29 años que sirve en el ministerio de jóvenes del movimiento de iglesias de hogar en Irán. Hamid tuvo que salir de Irán cuando tenía 15 años. Su familia es de etnia cristiana, y su involucramiento en un ministerio de creyentes de trasfondo musulmán acarreó serios problemas a su padre. Ahora vive fuera de su país, pero sigue en contacto con jóvenes creyentes a través de internet y de encuentros secretos.


¿Qué recuerdas de tu juventud en Irán, en en entorno cristiano en que te movías?

“Recuerdo, sobre todo, la reunión del grupo de jóvenes de los jueves por la tarde. Mis amigos y yo nos divertíamos mucho jugando al fútbol y aprendiendo mucho sobre la fe. Cuando necesito recordar una historia bíblica, suelo recordar las lecciones que recibí de joven en la escuela dominical y cómo oraban por nosotros allí”. 


¿Cómo es la vida de fe para los jóvenes de las iglesias de hogar donde sirves actualmente?

“¡Muy diferente a la que yo tuve como joven! Las iglesias de habla persa en el país en su mayoría han sido cerradas por el Gobierno, que también les prohíbe asistir a iglesias tradicionales (armenias o asirias), por su etnia. Así que los creyentes con un trasfondo musulmán se reúnen en iglesias de hogar. No tienen un grupo de jóvenes que se reúna regularmente; la mayoría ni siquiera tiene grupo de jóvenes; muchas veces ellos son la única persona joven en su iglesia”.  


¿Cómo es posible que no haya grupos de jóvenes?

“Normalmente una iglesia de hogar se compone de dos familias, y no hay suficientes jóvenes para formar un grupo. Cuando una iglesia casera está en contacto con otra que tenga jóvenes, de vez en cuando organizan una actividad para los jóvenes de ambas juntas”.


¿Cómo afecta a los jóvenes estar en una iglesia de hogar?

“Por un lado es bueno para ellos, porque al ser una iglesia pequeña, todos tienen algo que hacer, una tarea de la que encargarse, y se involucran. Pero por otro, si un joven es el único joven de la iglesia y no están recibiendo enseñanza específica para su edad, pueden llegar a sentirse como un extraño. Además, en los grupos pequeños los conflictos aparecen muy rápida y fácilmente, y los jóvenes se encuentran sin alternativa y terminan por no ir más a la iglesia”.


¿Sufren persecución los jóvenes cristianos en Irán?

“Todos ellos sufren discriminación si se descubre que son cristianos. Por ejemplo, conozco una chica con mucho talento que solicitó un puesto para un prestigioso proyecto en su empresa. Primero fue admitida, pero cuando se supo que era cristiana, la echaron y contrataron a una musulmana en su lugar. Y algunos jóvenes tienen que enfrentarse a formas de persecución muy duras, como cuando sus familias no están de acuerdo con su nueva fe y se vuelven violentos con ellos”.


¿Cómo afrontan los jóvenes la discriminación, sufrimiento y persecución?

“Lo que veo a menudo es que simplemente lo asumen: saben que está pasando y creen que hay poco que hacer al respecto…. Algunos de los jóvenes necesitan el consejo de un profesional, que nosotros ofrecemos también durante nuestras reuniones secretas, y muchos jóvenes lo usan”.


¿Qué deseas para estos jóvenes?

“Me gustaría que los jóvenes lleguen a ser creyentes fuertes que puedan cumplir su función en la iglesia. Los jóvenes iraníes están hambrientos de la Palabra, y queremos alimentarlos bien. Los animo a visitar una iglesia de hogar, para que no se queden en segundo plano, sino que tengan su lugar en la iglesia actual, porque es esencial para el futuro. La iglesia necesita que se levante esta nueva generación. Lo bueno es que cada vez más pastores de iglesias de hogar están empezando a ver esto con claridad. Mucha gente viene a Cristo en Irán mientras la persecución continúa, y eso afecta a la iglesia. Deseo educar, fortalecer y estimular a los jóvenes para que sean capaces de enfrentarse a eso”.


¿Cómo ayudáis a crecer a los jóvenes?

“Nosotros proporcionamos una educación cristiana enfocada a la juventud, que es escasa en su pequeño grupo. Les ayudamos a ser jóvenes cristianos firmes en Cristo en el entorno de su iglesia de hogar iraní. También les enseñamos a lidiar con la persecución y les damos consejos prácticos para disfrutar de reuniones seguras”.

Los encontramos donde están: en internet.  Por ejemplo, tenemos un podcast que los chavales pueden escuchar cuando tienen tiempo. Un chico, por ejemplo, me dijo que siempre lo mientras entrena en el gimnasio; otros lo hacen en el autobús cuando van a clase. De ese modo estamos discipulando, sin que nadie se dé cuenta, a muchos jóvenes que están ahí fuera en la calle”.


¿Trabajáis solo online o quedáis con ellos también?

“Sí, también nos reunimos. Esto requiere muchas medidas de seguridad, pero vale la pena.

 La Iglesia necesita fuerte liderazgo ahora y en el futuro. Por eso tenemos un programa de liderazgo que ayuda a los jóvenes a crecer como líderes. En los próximos años esperamos equiparlos con lo que necesiten para llegar a ser líderes fuertes y piadosos. Como hay mucho que aprender, esto requiere mucho tiempo; un solo seminario no es suficiente”.


¿Qué has aprendido de los jóvenes con los que trabajas?

Hay tres cosas de los jóvenes de Irán que siempre me inspiran: primero, su pasión por el Señor y lo importante que es para ellos su relación con Él. Segundo, los conocimientos y los pensamientos que demuestran en sus comentarios y preguntas. Son personas genuinamente inteligentes y aprendo mucho de ellos. Y tercero, muchos de ellos tienen ya una visión en mente y están dispuestos a pagar el precio para alcanzar su visión”.