Por el pastor Samuel*

En la cama de una pequeña habitación de hospital había una joven que ha sufrido abusos junto a toda su familia por ser cristiana. Y allí estaba yo, con una familia afligida y con mis pensamientos yendo de un lado a otro. Quería decirles que las cosas irían a mejor, que podrían superar todo esto y que Dios es un Dios de amor… pero parecía que cada palabra que salía de mi boca caía en saco roto.

“No ha dicho ni una palabra” –dijo, de pronto, su madre– “Tiene una voz tan preciosa... Siempre le ha gustado mucho cantar”.

“¿Quieres cantar para nosotros? ¿Para Jesús?” –le pregunté–. La joven se dio la vuelta, dándonos la espalda.

Esta mañana he recibido tres mensajes de texto. Uno de ellos era sobre tres creyentes que habían sido golpeados por su fe. Otro, sobre dos pastores hospitalizados tras ser torturados por fundamentalistas hindúes, uno de los cuales estaba en estado crítico. Y el tercero, sobre un pastor atacado por un centenar de personas.

Casi diariamente me pregunto: “¿Hasta cuándo, Señor? ¿Hasta cuándo seguirás permitiendo esta violencia contra tu pueblo?” Lo maravilloso es que casi todas estas oraciones ya están escritas en la Palabra de Dios. Habacuc oró de manera similar: “¿Hasta cuándo prevalecerá esta injusticia?” Puedo sentir la agonía del alma de Habacuc. Esta es mi agonía. Y probablemente la tuya también.

¿Qué está pasando en la India?

Los nacionalistas hindúes están intentando convertir la India en un lugar donde los no hindúes no tengan cabida. Y para crear su estado ideal usan la regulación federal, la educación, la violencia, los grupos de presión y campañas de bienvenida que son rituales de iniciación en la fe hindú para los no hindúes que llegan nuevos. Para ellos ser indio equivale a ser hindú. Y si no eres lo segundo, tampoco eres lo primero.

Devotos hindúes durante un peregrinaje tradicional

Nosotros, los cristianos indios, amamos nuestro país y oramos por él cada día. Hemos abierto centros de salud y colegios. El cristianismo no es una religión extranjera, ha sido parte de la historia de nuestro país durante 2.000 años. Somos cristianos y también somos indios.

Hace poco escuché el testimonio de un creyente golpeado por sus vecinos, después de cinco años de presión continua, en los que cada vez que le insultaban, les recordaba con firmeza que estaba dispuesto a seguir a Jesús. Tras ese tiempo de insultos y abuso verbal, llegaron los golpes. Este es el patrón que vemos cada vez en más y más lugares de la India. Primero les insultan, les amenazan, les rechazan y hasta les expulsan del pueblo. Luego llegan los golpes. Ese es el destino que espera a cada hindú que se entrega a Cristo.

No hay escondite. Primero, la gente se da cuenta de que has quitado los ídolos de tu casa y tu jardín, de que ya no vas a los templos ni participas en rituales hindúes. Entonces te acusan de enfadar a los dioses del pueblo y sienten que deben tomar medidas. Y, cuando la mayoría de la comunidad está contra ti, las posibilidades de que la policía o alguien te ayude son escasas.

Iglesia quemada por extremistas hindúes en marzo de 2018

Un caso así es el de Jitendra. Los aldeanos instalaron un sistema de desagüe delante de su casa donde tiraban toda su basura: “Convirtieron nuestra casa en un vertedero”, dice Jitendra. Cuando manifestó su decisión de no volver al hinduismo, los aldeanos le golpearon manteniéndole la cabeza metida en las aguas residuales. “Solo pude orar: ¡Señor, solo Tú puedes ayudarme!”, recuerda nuestro hermano.

Esta oración también refleja la oración de Habacuc: “¿Hasta cuándo?”. La respuesta de Dios la leemos en Habacuc 1: “Mirad entre las naciones, y ved y asombraos; porque haré una obra en vuestros días que aun cuando se os contare, no la creeréis”; y Habacuc 2: “Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de Él toda la tierra”. Y esto lo cambia todo: Dios no está ausente, está trabajando. Está al control de todo como absoluto Soberano.

Codo a codo con la iglesia en India

Impactemos India te invita a impactar a la India con nosotros. Esta es la visión: Unir a la iglesia global y la iglesia india durante dos años para doblar nuestro impacto en respuesta a la tormenta creciente de la persecución extremista.

Es decir, nosotros, como parte de la iglesia india, te pedimos a ti, como parte de la iglesia global, que te unas a nosotros en respuesta al aumento del hinduismo radical. A través de tus oraciones y colaboración económica podremos ayudar a más personas…

  • Distribuyendo biblias, biblias infantiles y materiales para la escuela dominical.
  • Formando e instruyendo a pastores, líderes, mujeres, jóvenes, niños y familias, preparándolos para tener una fe firme ante la persecución.
  • Atendiendo a los cristianos más vulnerables, con ayuda de emergencia, cursos de alfabetización y proyectos de subsistencia.


A pesar del crecimiento de la persecución, queremos doblar nuestro impacto en la India. Y esto solo es posible con tu apoyo. Te ruego que nos acompañes en esta campaña, ya que el apoyo y la cobertura en oración de miles de hermanos y hermanas en todo el mundo es realmente capaz de marcar la diferencia.

“Jesús, que Tu nombre sea glorificado”

Volviendo a la historia del hospital, mientras la chica seguía dándonos la espalda, quise levantarme, despedirme e irme. De pronto, oí una dulce voz: la joven estaba cantando. No para su familia, ni para mí. Cantaba para Jesús:

Jesús, que Tu nombre siga siendo glorificado en mi vida,
Q
ue mi vida sea grata a Ti
Eres inigualable
Y yo seré tu ejemplo
Cantaré para Ti toda mi vida

La habían golpeado y violado. Habían robado su inocencia y su pureza. Pero su fe estaba intacta. La joven se mantuvo en su decisión de seguir a Jesús. Y tú has jugado un papel fundamental en esta historia. Gracias a tu apoyo a Puertas Abiertas, pudo ser atendida en el hospital, y tus oraciones le han dado la fuerza para cantar.

*Nombre cambiado por razones de seguridad


“Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” -Gálatas 6:10