Jóvenes voluntarios han estado limpiando el polvo y los escombros de la iglesia de Santo Tomás en Mosul. La ciudad iraquí busca, tras el periodo ocupada por militantes de ISIS, barrer los horrores de un brutal gobierno de tres años y dar de nuevo la bienvenida a los miembros de las religiones minoritarias.

Esta iglesia católica siria, que data de mediados del siglo XIX, fue saqueada por la organización extremista islámica después de que invadiera Mosul en 2014 y ha estado abandonada desde entonces.

"Este es un mensaje para decir 'Volved; Mosul no está completo sin vosotros'.", dijo Mohammed Essam, cofundador de este grupo de voluntarios locales, después de un día limpiando los escombros y la suciedad de los pisos de la iglesia y el patio exterior.

Todavía hay recuerdos de la ocupación de ISIS.

Las palabras "Tierra del Califato" están pintadas en el idioma árabe en una pared em referencia a la ambición del grupo de labrar su propio territorio a través de Oriente Medio.

Hasta la caída de Saddam Hussein en 2003, unos 45.000 cristianos vivían en Mosul, dijo el padre Raed Adel, encargado de las iglesias católicas sirias de la ciudad. Su número comenzó a disminuir entonces, y los cristianos que quedaron huyeron de la zona cuando los extremistas de ISIS tomaron el control en junio de 2014.

Essam permaneció y fue testigo de las atrocidades cometidas contra las minorías religiosas por los militantes.

"Queremos cambiar la percepción que la gente de la región y más allá tiene sobre Mosul", explicó. "Queremos decir a los cristianos que también pertenecen a este lugar. Tienen una rica historia aquí."

Desde la liberación, el grupo de voluntarios "Sawaed al-Museliya" (Armas de Mosul) ha proporcionado servicios comunitarios, incluyendo apoyo alimentario de emergencia y recaudación de fondos para reconstruir las casas de los residentes más pobres de la ciudad.

Al limpiar la iglesia, quieren apoyar los esfuerzos de la comunidad cristiana local para restaurar las propiedades dañadas y también tranquilizar a los cristianos que huyeron.

"Aunque tuvieron que huir, estamos comprometidos a cuidar de ellos y de sus lugares de culto", dijo Essam.