La Iglesia de Asunción en Santiago, la capital de Chile fue incendiada el 18 de octubre, luego de ser atacada por encapuchados durante una gran manifestación por el primer aniversario de las protestas en Chile. Dichas protestas, que sucedieron el 18 de octubre de 2019, criticaron el modelo económico del país y la desigualdad social. Las mismas fueron acompañadas con acciones de vandalismo como la destrucción de edificios, iglesias, estaciones de metro, entre otras atrocidades.

Mientras la iglesia estaba envuelta en llamas y la estructura estaba siendo destruida, muchos manifestantes celebraron el ataque. "Suéltalo, suéltalo", gritaban algunos encapuchados, celebrando la caída. Cuando la iglesia se incendió, los bomberos y los rescatistas construyeron una cerca para evitar que la gente se lastimara.

La Capilla de los Carabineros San Francisco de Borja también fue saqueada e incendiada en la región, pero los bomberos lograron contener las llamas antes de que causaran más daños. En distintas regiones de la capital se registraron varios saqueos de supermercados y barricadas en la madrugada del pasado domingo.

El ministro de Interior y Seguridad, Víctor Pérez, dijo que "quemar iglesias es una expresión de brutalidad" y destacó que durante todo el día la policía protegió estaciones de metro, autobuses y otros objetivos de ataques violentos. Además, destacó que "grupos minoritarios" eran responsables de los hechos de violencia.

Miles de personas que tomaron las calles desafiaron las medidas vigentes por la pandemia, que impiden reuniones de más de 50 personas en espacios públicos. La manifestación tuvo lugar días antes del referéndum acordado por todas las fuerzas políticas del país para intentar dar una solución institucional al conflicto.