Los habitantes del suburbio marginal de Jaborana, a las afueras de Jartum, han derribado una iglesia que estaba siendo reconstruida tras el incendio del año pasado en la capital sudanesa, según informa la organización por la defensa de los derechos humanos Christian Solidarity Worldwide (CSW).

Tras un incendio intencionado en agosto del pasado año, la Iglesia Sudanesa de Cristo quedó destrozada, y la congregación comenzó la reconstrucción en mayo de 2021.

Sin embargo, el fiscal de la región advirtió a tres líderes de la iglesia que parasen la obra. Ellos se negaron, asegurando que el caso está fuera de su jurisdicción, y que este pertenece al departamento encargado de vulneraciones en suelo público, el cual no había recibido ninguna queja contra la iglesia.

A pesar de las amenazas de algunos residentes, el proceso de reconstrucción continuó hasta el 27 de mayo, cuando los creyentes se encontraron su trabajo derruido. No existen informes que indiquen quién ordenó la demolición ni quién la llevó a cabo.

El pasado noviembre nueve personas fueron procesadas por su supuesta participación en el incendio que destruyó la misma iglesia en agosto, y también por intentos de incendio en diciembre de 2019 y en enero de 2020.

El juicio, que sigue en proceso, es el primero donde se procesa un presunto caso de persecución en un país donde los niveles de persecución a los cristianos han sido increíblemente altos durante los últimos 30 años; sus propiedades han sido confiscados, líderes arrestados y llevados a juicio e iglesias destruidas.

El gobierno de transición, establecido desde abril de 2019 tras la salida forzosa del anterior mandatario, ha venido trabajando en revertir algunas de estas políticas, con resultados dudosos.

Jo Newhouse, portavoz de Puertas Abiertas en África Subsahariana, explicaba a principios de este año que «aún resta mucho trabajo por hacer en Sudán para asegurar que la libertad religiosa es respetada, no sólo a nivel constitucional, sino en la práctica por parte de las autoridades locales y los ciudadanos

Por este motivo Puertas Abiertas ha advertido sobre los riesgos de dejar de presionar al país demasiado pronto. Sudán es el país número 13 en nuestra Lista Mundial de la Persecución, donde figuran los 50 países donde es más difícil vivir como cristiano.

Como informamos anteriormente, en abril la Comisión Estadounidense por la Libertad Religiosa International quitó a Sudán de su Lista Especial de Vigilancia por mejoras considerables para asegurar y proteger la libertad religiosa, apuntando, sin embargo, que «aún existen preocupaciones en materia de libertad religiosa [en lo concerniente al país].»