Tras una acusación llevada a juicio por el mismo Gobernador de la provincia de Oran (Argelia), el pasado septiembre la iglesia fue acusada de ignorar una ley aprobada en el año 2006, que obliga a todas las iglesias de fe no musulmana a obtener una licencia especial para poder llevar sus actividades a cabo.

Esta iglesia, que pertenece a la red de Iglesias Protestantes de Argelia (EPA por sus siglas en inglés), es una más de las otras 12 iglesias pertenecientes a esta asociación que ha sido obligada a cerrar desde el año 2017.

Salah Chala, el presidente de EPA y pastor de una de las iglesias protestantes más grandes en Tizi Ouzou, la cual fue también clausurada, contó a los periodistas en una rueda de prensa el pasado octubre que la ambigüedad de una de las leyes aprobadas en 2006 frustraba los intentos de las comunidades protestantes de legalizar sus congregaciones.

La comisión nacional encargada de la expedición de estos permisos no ha concedido ni siquiera una licencia desde su instauración en el año 2006.

La iglesia de Oran, situada al noroeste de Argelia, ha estado en el radar de las autoridades desde el 2018. En febrero de ese mismo año las autoridades ordenaron su clausura, que en este caso fue temporal y duró solo por 4 meses.

En agosto del año pasado, el ministro del interior argelino comunicó a las autoridades competentes la necesidad de incrementar la presión y el control severo sobre las iglesias protestantes “subversivas”.

Puertas Abiertas ha instado al gobierno a reabrir todas las iglesias cerradas y ha desestimar las acusaciones contra las iglesias, además de asegurar de que la Comisión que regula los cultos religiosos no islámicos esté operativa y gestione las solicitudes pendientes de forma eficiente y justa.