El día 9 de febrero, alrededor de las 10 de la mañana, una gran multitud de musulmanes armados con palos, piedras y combustible se reunieron en Alaba. “Alahu Akubar (Alá es grande)” y “Alaba pertenece al Islam” eran algunas de sus proclamas, su objetivo, dañar a los cristianos de la ciudad. La turba arrasó a su paso destruyendo edificios y pertenencias, dejando además 26 creyentes heridos. Unas 13 iglesias fueron afectadas.

Fuentes locales, afirman que uno de los predicadores musulmanes de Alaba inició el ataque al hacerse eco de informes falsos que acusaban a cristianos de haber quemado una mezquita y asesinar un imán. Las víctimas creen que esta noticia falsa no fue más la excusa que necesitaban los musulmanes locales para iniciar el ataque contra los cristianos. En Alaba los musulmanes constituyen una aplastante mayoría y las actividades evangelísticas por parte de creyentes no han pasado desapercibidas por la comunidad local.

Testigos afirman que la falta de protección policial era escandalosa, muchos de los agentes podían verse parados alrededor, observando el caos durante las tres horas que duró el ataque antes de que las fuerzas federales del orden intervinieran. Más de 100 sospechosos fueron detenidos, incluidos los comandantes locales de policía (presumiblemente por no actuar contra los ataques), sin embargo, todos fueron liberados al poco tiempo.

Cuando los colaboradores de Puertas Abiertas pudieron reunirse con los líderes de las comunidades cristianas de Alaba, se encontraron muchos aún en estado de shock por la violencia contra ellos y sus iglesias. No obstante, la iglesia no había perdido la Fe, habían visto la mano del Señor en medio del caos y la violencia.

“Este incidente ha fortalecido la comunidad cristiana en Alaba. Gloria a Dios. Antes del ataque no teníamos un compañerismo tan fuerte, pero este incidente nos ha unido” comentaba uno de los líderes locales.

Como siempre, el poder de Dios se manifiesta aún en los momentos más duros. La iglesia de Alaba ha aprendido a unirse a pesar de las diferencias que pudiera haber y esto definitivamente hará que la obra del Señor en la ciudad e incluso en Etiopía se fortalezca. Aparte de esto el Señor ha provisto de alimentos y asistencia médica a través de la colaboración de la iglesia local con Puertas Abiertas y todas las personas que apoyan el ministerio en el país.