Cuando amaneció el día 22 de mayo, Hassan Kodi, prisionero por su fe en Sudán, no tenía ni idea de que ese sería el día en que el Señor cambiaría radicalmente las circunstancias en las que llevaba desde diciembre de 2015. Estaba recibiendo dos visitas cuando los guardias de la prisión le llamaron para una reunión sin decirle el propósito. Hassan interrumpió su tiempo de visitas y fue directo a la reunión, donde finalmente se enteró que la oficina del Presidente Al Bashir había ordenado su liberación y la de Abdulmomem, su compañero. Los dos prisioneros juntaron rápidamente sus cosas y una hora después ya estaban caminando por fuera de la prisión como hombres libres.

Cuando Awadia, la esposa de Hassan, oyó de su liberación a través de una llamada, se mostró totalmente incrédula. Solo lo creyó cuando vio a su marido con sus propios ojos caminando atravesando las puertas de la cárcel. Tanto ella como la madre de Hassan se quedaron en shock por un tiempo tras su llegada.

Hassan les dijo a los colaboradores de Puertas Abiertas por teléfono, poco después de su liberación: “¡Dios es bueno! Estoy agradecido al Señor. Por favor, díganles a todos aquellos que oraron por mí que estoy fuera de prisión.”

La liberación terminó con 18 meses de batalla legal por los hombres arrestados en diciembre de 2015 con el reverendo Kuwa Shamal Abazmam Kurri y el checo Petr Jasek. Los cuatro fueron acusados de “espionaje”, “incitación a conflictos entre las comunidades” y otras ofensas.

El 2 de enero, el reverendo Shamal fue declarado inocente de todos los cargos. El 29 de enero, la corte sentenció a Petr Jasek a cadena perpetua y a Hassan y Abdulmonem a 11 años cada uno. Desde esa fecha han estado cumpliendo sus sentencias en prisión mientras sus abogados apelaban contra el veredicto. Petr recibió un perdón presidencial y abandonó Sudan el 26 de febrero.

Las noticias fueron bien recibidas por los cristianos locales sudaneses y aquellos que se encuentran en la diáspora. “Estamos celebrando la liberación de nuestro hermano y líder, y damos gracias a todos los que oraron por él”, comentó un líder de una iglesia que pidió mantener el anonimato.

El director de campo de Puertas Abiertas en la región declaró: “Los cristianos alrededor del mundo deberían celebrar y estar alegres por este avance y no subestimar lo más importante del asunto, la oración persistente por la iglesia perseguida. Mientras que el gobierno continúa su restricción hacia la iglesia en Sudán, como por ejemplo con la demolición de la Iglesia de Cristo construida en Suba la semana pasada, no debemos de darnos por vencidos en nuestro apoyo en oración a la iglesia en Sudán y el resto de África, recordando que el Señor escucha y actúa”.

OREMOS:

  • Demos gracias a Dios por su intervención en el caso de Hassan y Abdulmonem. Agradezcámosle por su gracia sustentadora a través del sufrimiento.
  • Oremos al Señor por una sanidad completa por la experiencia traumática a la que se han visto sometidos.
  • Oremos por una recuperación emocional completa para todos los miembros de las familias afectadas por el encarcelamiento de los hombres.