El pasado mes de enero, Fatemeh Mohammadi, activista cristiana, fue detenida al participar en una manifestación en la que se condenaba al gobierno iraní por el ataque injustificado a un avión civil ucraniano.

Tras unas semanas en las que no se supo nada de ella, Fatemeh pudo salir de prisión debido a las medidas de protección que el gobierno iraní llevó a cabo para evitar un contagio masivo de coronavirus entre los reclusos. Su caso, que quedó pendiente para sentencia, se ha resuelto finalmente.

Fatemeh Mohammadi debe cumplir una pena de cárcel de 3 meses más un día, además de recibir 10 latigazos. Este castigo no se ha hecho efectivo inmediatamente, sino que queda suspendido durante un año en función del “buen comportamiento” de la joven.

Fatemeh, que no ha recurrido la sentencia comentaba lo siguiente a la organización Article 18:

“No tenían ninguna prueba contra mí, por lo que debería haber sido absuelta. En vez de eso no solo he sido condenada a prisión, sino que además debo recibir los latigazos”.

“Es importante mencionar, además, que incluso antes de que se conociera el veredicto, mi familia y yo fuimos torturados de formas inimaginables. Estas acciones podrían considerarse crímenes en si mismas. Ni siquiera hemos recurrido la sentencia porque por que no hay una oportunidad real de que la sentencia cambie”, continúa diciendo la joven cristiana.

Durante el juicio, que se llevó a cabo la semana pasada, el juez interrogó a Fatemeh sobre sus creencias y opiniones religiosas, algo en principio fuera de lugar debido a que las acusaciones no tenían relación ninguna con la fe que Fatemeh profesa. Finalmente, la joven fue condenada sin que se presentara ninguna prueba ya que el juez consideró la mera presencia de Fatemeh en la manifestación como una prueba en sí misma.