Abebu recibió ayuda por parte de Puertas Abiertas cuando su marido y su padre fueron asesinados debido a su fe. Abebu se quedó en una situación de vulnerabilidad extrema, ya que tuvo que hacerse cargo de sus ocho hijos sin ninguna ayuda. Gracias a Dios, Puertas Abiertas pudo contactar con ella y ofrecerle ayuda económica para poder sacar su granja adelante y así mantener a su familia.

Sin embargo, a partir del inicio de la pandemia en Etiopía, la desesperanza ha vuelto a su vida. “Todo el dinero que había ahorrado lo hemos gastado ya. Ahora no podemos ir a ningún lado, solo podemos estar en casa”.

Además, las escuelas están cerradas, lo que complica las cosas aún más. Los niños, que normalmente dormían y comían en el colegio, ahora están de vuelta en casa. Para Abebu alimentar a todos sus hijos es muy difícil en esta situación.

Durante esta crisis Abebu tampoco puede contar con la ayuda de su iglesia local, sitio al que normalmente acudiría si tuviera un problema, sin embargo, debido al confinamiento esto no es posible. “Durante estos días la iglesia está cerrada, lo que significa que la iglesia no tiene ningún recurso económica ni posibilidad de ayudar. No pueden ayudarnos con comida”, según nos cuenta Abebu.

Para ella es muy difícil no caer en la preocupación. “Por favor, orad para que el mismo Dios que me ayudó ayer, me siga ayudando hoy. Por favor, orad también para que la iglesia pueda encontrar la forma de ayudarme. Necesitamos tu oración.

A lo largo de África, más de 15.000 familias de viudas como Abebu, creyentes de trasfondo musulmán, pastores y líderes cristianos están en una situación de necesidad absoluta. Con tu ayuda Puertas Abiertas puede proveer de comida, material de primera necesidad, apoyo económico y apoyo espiritual.