El hecho de que las autoridades Chinas la controlan y censuran no impide que la población, incluyendo muchos cristianos, la usen a diario.

Taylor nos dice que en China “los cristianos usan WeChat todo el tiempo para nutrirse espiritualmente.” Las iglesias en hogares y las iglesias locales tienen grupos de WeChat, y también existen grupos para facilitar la oración en todo el país.

En muchos sentidos, el hecho de que las iglesias chinas y sus grupos estén tan bien conectados a través de las redes sociales deja a los cristianos en Occidente bastante mal,” observa Taylor, añadiendo que “gracias a este nivel de conectividad, el cuidado, la comunicación y la oración son más frecuentes. Y cuando alguien se muda a otra parte del país, existe la posibilidad de compartir inmediatamente con él un contacto y conectarlo con una iglesia.”

¿No les preocupa a los cristianos que su privacidad sea vulnerada? Sí, dice Taylor, a algunos les preocupa. “[Pero] incluso aunque están preocupados, forman parte de la sociedad, y tienen que avanzar con ella.” En cuanto a los líderes cristianos, si bien puede que sean precavidos a la hora de compartir contenido relacionado con la iglesia en WeChat, sí que usan la app personalmente.