Algo falla aquí. La iglesia ya empezó y, ¿dónde están los hombres jóvenes? Esto se podría preguntar cualquiera que visitase una iglesia cualquiera en Siria a día de hoy, o al menos en la mayoría de ellas. La guerra, que dura ya más de siete años, ha tenido un gran impacto en la iglesia de Siria. Las estadísticas son impresionantes: unas 400.000 personas han muerto (en 2016 según la ONU, después de dejar de cuantificar ante la imposibilidad de seguir verificando cifras), 5,6 millones de sirios han dejado su país como refugiados y más de 6 millones han sido desplazados en su propio país, cifras todas difíciles de superar para un país de 22 millones de habitantes antes del estallido de la guerra en 2011.

El enorme número de jóvenes que ha dejado Siria es un problema nacional, pero también de la iglesia: no hay números exactos disponibles de cuántos cristianos están realmente fuera de su país. “Buscan una vida mejor y un futuro lejos de ambiente actual en Siria. Y claro, esto ha tenido un impacto negativo, especialmente para las familias; muchos de los que se fueron eran los que sustentaban económicamente a sus padres y familias”, dice el joven sacerdote ortodoxo Yuhanna  Alzakimi, de Homs.

El nuevo rol (asfixiante) de las mujeres

Las familias sirias por tradición dependen del dinero traído por los hombres. En muchas familias las mujeres casadas no tienen trabajos remunerados. “Al irse los hombres, las mujeres necesitaron buscar trabajo para relevarles en traer sustento para las familias, así que empecé algunos proyectos específicamente para que pudieran obtener ingresos”, nos cuenta el sacerdote George Najmeh, de Sednaya.

En varios lugares de Siria, Puertas Abiertas apoya a iglesias para que empiecen proyectos generadores de ingresos para suplir las necesidades de los desempleados y de las mujeres que necesitan proveer de ingresos a sus familias. Un hombre sirio nos describe la nueva situación: “Los roles han cambiado dentro de la familia. Ahora las mujeres llevan una doble carga. Su posición cambió, y ahora tienen múltiples roles en la familia y en la sociedad. Además de supervisar la familia y criar a los hijos, proveen financieramente para ella.”

Encontrar un esposo es otro gran desafío al que se enfrentan. En Medio Oriente esto es una pesadilla, porque viven con sus padres hasta el día en que se casan. Las mujeres en edad de casarse en Siria son la mayoría. Esto no es motivador para las muchachas y mujeres jóvenes. Me da miedo quedarme sin casar”, nos dijo una mujer siria en sus veinte. “Antes, era posible para una chica joven comprometerse con un hombre durante su etapa universitaria. Ahora es casi imposible; en la universidad casi no quedan hombres jóvenes. Podemos decir adiós al matrimonio y a la familia.”, dice otra joven.

Los obreros son pocos…

Y también faltan obreros en la iglesia. Muchos jóvenes eran muy activos y, al irse, las iglesias tuvieron que enfrentarse a la escasez de voluntarios para servir en diferentes ámbitos de la iglesia. “No fue fácil reemplazarlos por otros, a quienes no era fácil prepararlos”, dice el sacerdote de Homs. Puertas Abiertas está involucrada, junto a las iglesias locales, en preparar a estos nuevos jóvenes sirios como líderes y siervos de la iglesia.

Por su parte, para el sacerdote Yuhanna Shehada, de Damasco, “el desafío es cómo mantener al resto en el país”. Pero los retos no se quedan en Siria: “Otro desafío de la iglesia esparcida alrededor del mundo es cómo abrazar y unir a nuestros hijos en los países a los que se se han ido”.

El padre George Najmeh quiere empezar a animar a los “viajeros” (como se les llama a los que dejaron el país) a regresar, especialmente cuando la situación esté fuera de peligro. “Estoy listo para cooperar con cualquier sugerencia y compartir cualquier solución adecuada.”

Otro líder cristiano dice: “Todas las actividades de la iglesia se han trastornado. Tuvimos un coro con casi 100 miembros, ahora solo quedan 30. Los scouts (en Siria, el trabajo de los jóvenes en las iglesias tradicionales es organizado en grupos scouts) eran dirigidos por el mismo número de muchachos y muchachas, y ahora tenemos un desequilibrio de 6 muchachos y 24 chicas”.

Por eso, el sacerdote teme que “el cristianismo pueda ser borrado” de ciertas áreas del país “porque los cristianos que dejaron estos lugares no regresarán ni siquiera si el ejército libera esas áreas. Cada guerra en nuestra región lleva a una disminución del número de cristianos, y la emigración de cristianos debilita más y más a la iglesia.

Escuchando a estos líderes de iglesia, uno solo podría llegar a ser pesimista y entristecerse; pero dondequiera que hay iglesias sirias, encontrarás líderes, sean sacerdotes ortodoxos, pastores evangélicos… que sirven con entrega y pasión a sus congregaciones. Y también jóvenes que tomaron la decisión de quedarse y que están dedicados a servir al Señor en su país, dando todo lo mejor de sí para ayudar al necesitado y manteniendo en marcha las actividades de la iglesia. 

Aún quedan valientes como Emad

Aquí te recordamos que hombres jóvenes como Emad son el signo de esperanza de la iglesia en Siria. Su historia la contamos hace poco en este fotoreportaje: 


fortaleciendo a la iglesia en siria by Puertas Abiertas on Exposure