Más de veinte familias cristianas asisten a la iglesia de la zona. El hermano Prakash* y Ramesh*, que residen en el pueblo, viajan cada semana para dirigir el servicio religioso.

Ramesh cuenta: "Al principio habíamos construido una pequeña sala que sólo podía albergar a no más de diez personas, con el aumento de los miembros de la iglesia reunirse en una pequeña sala era incómodo y apretado. Entonces, con mucha espera y oposición, construimos poco a poco una sala para la iglesia. Muchos misioneros intentaron construir una iglesia, pero fueron golpeados por los fanáticos hindúes o el pequeño cobertizo que usaban para reunirse era destruido".

El grupo que se oponía a la construcción de la iglesia se opuso también a que los miembros asistieran a las reuniones de oración. Dijo que "seguimos a nuestros dioses ancestrales y no los dejaremos por un nuevo Dios extranjero y no permitiremos que se construya ninguna iglesia en este lugar".

Con mucha oposición y obstáculos, la construcción de la iglesia se completó. Pero las luchas no terminaron ahí. Según los pobres creyentes locales y Prakash, "la oposición y los alborotadores infundieron miedo diciendo que asistir a la iglesia enfada a los dioses y diosas ancestrales y luego amenazaron con boicotearles, lo que impidió que algunas familias acudieran a la iglesia. Un puñado de creyentes se apartó de su fe al caer en las palabras de los perseguidores".

Desanimados y defraudados, Prakash y los demás miembros de la iglesia oraron por la restauración de los creyentes del miedo y la vulnerabilidad a los anticristianos locales, y buscaron formas de llegar a la gente de los alrededores.

La principal fuente de transporte a la localidad es limitada y debido a los inconvenientes del transporte público se hace difícil para los lugareños obtener los elementos esenciales y productos básicos diarios, los locales tienen que viajar y transportar largas distancias durante horas.

Cuando Prakash pidió ayuda, los colaboradores de Puertas Abiertas le proporcionaron mesas y sillas para ocasiones especiales y celebraciones. La ayuda es una bendición para la iglesia.

Prakash cuenta: "Hoy en día, cuando hay alguna celebración u ocasión, los lugareños vienen a la iglesia para alquilar mesas y sillas y no tienen que ir a la ciudad a alquilarlas. Y, como vienen, también aprovechamos para compartir el evangelio con los no creyentes. Aunque los anticristianos disuaden a la gente de alquilarnos, la gente se acerca a nosotros para ahorrar tiempo y dinero."

"De hecho, Dios hace camino donde parece no haberlo, aunque algunos todavía no creen en Cristo, estoy seguro de que a través de estos suministros serán testigos de Dios". En medio de constantes complots para cerrar la iglesia o detener a los creyentes, Dios sigue abriendo caminos para llegar a la gente", testifica Prakash.