El pasado 19 de mayo, un grupo de musulmanes al norte de Bangladés encerró a diez familias cristianas de trasfondo musulmán en una mezquita, para así obligarles a renunciar a su fe en Jesús. El día anterior a lo sucedido, los 23 miembros de estas familias habían participado en un programa de acción de gracias en una iglesia local, donde adoraron a Dios y estudiaron la Biblia. 

Este evento no fue bien recibido entre algunos líderes religiosos en Dhaka, la capital del país, que vigilan las actividades de las iglesias locales. Tras reunirse, los líderes religiosos locales asaltaron las casas de las familias conversas y supuestamente les profirieron lenguaje como «os destruiremos, vais a ir al infierno

Al día siguiente, invitaron a las familias cristianas para conversar en una mezquita, y cuando llegaron fueron encerrados en el lugar bajo constantes gritos de que renunciasen a su fe en Jesús.

Un pastor que se encontraba presente nos dice: «Construyeron una mezquita cerca de la iglesia para impedir que los cristianos entren en la iglesia, quieren acabar con la congregación y están impidiendo directamente a las familias cristianas practicar su fe

Después de varios incidentes similares, el pastor involucró a las autoridades locales, quienes ordenaron a los líderes musulmanes que dejasen de tratar de reconvertir a las familias, y que no les impidiesen practicar su fe.

A raíz de los incidentes las familias cristianas viven con miedo constante de volver a ser víctimas de persecución, así que muchos viven escondidos, lo que empeora su ya precaria situación. Tras hablar con el pastor y saber que los cristianos están bajo tal presión que ni siquiera encuentran trabajo, nuestros colaboradores locales distribuyeron ayuda en forma de paquetes de alimentos y enseres básicos.

Después del incidente el pastor acudió de nuevo a las autoridades, aunque de momento no ha recibido respuesta.