Egipto inició un período de luto nacional de siete días después de que el 15 de febrero militantes islamistas publicarán un vídeo que mostraba la decapitación masiva de 21 cristianos coptos en Libia.

Los 21 hombres, todos jornaleros del poblado de Samalout, en la parte rural y menos desarrollada de la provincia de Minya en el Alto Egipto, habían sido capturados por militantes armados en dos secuestros distintos el 29 de diciembre y el 3 de enero respectivamente. Los secuestradores habían comprobado primero qué religión figuraba en sus documentos de identidad, antes de tomar como rehenes a los cristianos y dejar libres a los musulmanes.

El padre Estafanous Shehata, sacerdote de la iglesia Mar Marcos en Samalout, dijo a WWM “Nuestro único consuelo es que nuestros 20 mártires están en el cielo con el Señor Jesucristo ahora, fueron martirizados mientras coreaban el nombre de Jesucristo. Pedimos condolencias para sus familias y seres queridos.”

Uno de los hombres, Luke Nagaty Anis, de 27 años, nunca llegó a ver a su hija que nació mientras él estaba en Libia. Su hermano, Shenouda Nagaty Anis, dijo a World Watch Monitor que fue un gran shock cuando escucharon la noticia: “Mi madre se desmayó y nuestra casa estaba llena de llanto.” Describió su orgullo sobre cómo Luke y también su primo Essam “mantuvieron su fe hasta el último momento.”

El poblado de Al-Our perdió a 13 hombres en la ejecución. Un residente, Beshir Estafanous Kamel, de 31 años, perdió a sus dos hermanos. “Aún no me puedo imaginar que no voy a verlos nunca más. Fueron asesinados por ser cristianos... mencionaron el nombre de Jesucristo antes de ser ejecutados.”

El padre Makar Issa, un sacerdote de Al-Our, describe los gritos y lamentos en el pueblo como “tristeza extrema entre todos los residentes.” Pidió al presidente Al-Sisi y a otros líderes políticos que “hicieran todo lo posible” para traer de vuelta los cuerpos de los hombres, para ayudar con el proceso de recuperación.

Más tarde, ese mismo día, las ejecuciones fueron confirmadas por el parlamento libio. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Egipto emitió rápidamente la prohibición de viajar a Libia.

Al-Sisi condena al estado islámico

En una aparición en la televisión nacional, el presidente Abdul Fattah Al-Sisi condenó las ejecuciones del estado islámico (ISIS) como “un acto abominable de terrorismo.” Prometió venganza diciendo que Egipto se reservaba el derecho de responder de la manera que considerase oportuna.

La represalia llegó pronto - la madrugada siguiente el ejército de Egipto puso en marcha al menos ocho ataques aéreos “para vengar la matanza y castigar a los asesinos.” Según la televisión estatal egipcia, 50 militantes murieron en los bombardeos, que tuvieron como objetivo los campamentos, centros de entrenamiento y almacenamiento de armas de ISIS en Derna, Libia. Aviones de guerra libios también bombardearon objetivos en Sirte.

El vídeo del 15 de febrero se titula “Un mensaje firmado con sangre a la nación de la cruz.” Los subtítulos del vídeo describen a los cristianos egipcios como “gente de la cruz, seguidores de la iglesia egipcia hostil.”

Al final del vídeo de propaganda de una duración de cinco minutos, uno de los verdugos promete “conquistar Roma”, una aparente amenaza contra la cercana Italia, que ha reportado recientemente una serie de conocidos militantes islamistas.

El ministro de Asuntos Exteriores italiano Paolo Gentiloni había dicho el 13 de febrero que su país estaba dispuesto a unirse a una fuerza liderada por la ONU para luchar contra los militantes del estado islámico en Libia. “No podemos aceptar la idea de que existe una amenaza terrorista activa a sólo unas pocas horas en barco”, dijo Gentiloni al canal de televisión Sky TV24.

Según Radio France Internationale, Italia tiene previsto enviar 5.000 soldados para luchar contra la rápida propagación de las milicias del estado islámico en Libia, país sumido en el caos.

Advertencias sobre la ejecución de los egipcios secuestrados siete semanas atrás cerca de Sirte, Libia, habían aparecido tres días antes en la revista del estado islámico titulada “Dabiq”. Se mostraban fotos de los rehenes esposados marchando en fila india o de rodillas en monos naranjas, custodiados por hombres enmascarados vestidos de negro.

El debate Al-Azhar reavivado

Las ejecuciones ya han provocado más debates feroces en la sociedad civil egipcia, que ha comenzado a condenar abiertamente la extremista teología wahabí y salafista que se enseña en la Universidad de Al-Azhar, la principal institución de enseñanza islámica de Egipto.

Horas después de que se publicara el vídeo de ISIS, el periodista egipcio Ibrahim Eissa dijo en su talk show televisivo en la noche de los domingos, “La matanza de los coptos en Libia es una cosecha de espinas plantadas hace 40 años a través de las ideas del Islam político”.

Eissa dijo que la masacre de ISIS se basaba sin duda en la ideología religiosa que se enseña en las escuelas de Egipto y en la propia Universidad de Al-Azhar.

En un discurso ante el Foro Económico Mundial en Davos el 22 de enero, el presidente Sisi destacó que el papel de Al-Azhar era “purificar” el discurso religioso para combatir el extremismo, indicando que los musulmanes necesitan reformarse.

Al-Azhar rápidamente calificó los asesinatos en Libia de “bárbaros”, aunque los detractores de la universidad apuntan que el pasado mes de diciembre –en una conferencia internacional sobre el extremismo y el terrorismo– Al-Azhar se negara a definir a los combatientes de ISIS como “infieles”.

Expresando sus condolencias en un comunicado a sus compañeros egipcios, la Iglesia Ortodoxa Copta declaró: “... creemos que la sangre de esas víctimas es un clamor ante el Juez Justo que no olvida ni duerme, y recompensará a cada uno según sus obras.”

Su obispo en el Reino Unido, Angaelos, refutó la acusación de ser una “iglesia de las cruzadas”, preguntando: si ese fuera el caso, ¿cómo podrían los coptos haber permitido la destrucción de más de 50 iglesias en agosto de 2013 sin tomar represalias? Dijo que la iglesia seguiría respondiendo con gracia.

Se estima que hay entre 10 a 12 millones de cristianos coptos en Egipto, representando aproximadamente el 15% de la población del país, y han estado allí desde hace casi 2000 años.

Muchos cristianos de Minya han ignorado las advertencias previas del presidente de abandonar sus empleos como expatriados en Libia, debido a que sus familias dependen de las remesas que envían a casa, ganancias de su trabajo en las industrias del petróleo y del gas, entre otras.

El gobierno egipcio ha emitido un pago de 100.000 libras egipcias (aprox. 13.000 dólares americanos) a las familias de cada uno de los hombres ejecutados, y dio instrucciones de que recibieran un paquete gratuito de atención médica y educación.

Lista de víctimas de ejecución masiva según “El Watan News”:
1. Milad Makeen Zaki

2. Abanub Ayad Attiya

3. Majid Suleiman Shehata

4. Yousuf Shukri Yunan

5. Kirollos Shukri Fawzi

6. Bishoy Estefanus Kamel

7. Samuel Estefanus Kamel

8. Malak Ibrahim Sinyout

9. Tawadros Yousuf Tawadros

10. Girgis Milad Sinyout

11. Mina Fayez Aziz

12. Hani Abdelmessih Salib

13. Bishoy Adel Khalaf
14. Samuel Alham Wilson

15. Trabajador anónimo del poblado de Al-Our

16. Ezzat Bishri Naseef

17. Lucas Nagaty

18. Gaber Munir Adly

19. Essam Baddar Samir

20. Malak Farag Abram
21. Sameh Salah Farouq