El virus Covid-19 entró en el mundo, o al menos en nuestra conciencia, a finales de enero y desde entonces dominó los titulares de las noticias, nuestras vidas y nuestras conversaciones.

Lo mismo ocurrió con China; al fin y al cabo, fue allí donde oímos hablar por primera vez del virus. Y el impacto sobre los cristianos y las iglesias fue visible y tangible. Este mes, el China Christian Daily publicó un resumen de 2020 con la ayuda de una lista de 10 historias destacadas. 

La lista incluye el aumento de la presión sobre los cristianos chinos, desde la campaña en curso del gobierno para eliminar las cruces de los edificios de las iglesias, hasta las sanciones por reuniones ilegales y arrestos por actividades tal como la publicación de biblias en audio. Estas presiones sobre la iglesia también desempeñan un papel en el ascenso de China a los 20 primeros puestos de la Lista Mundial de la Persecución de Puertas Abiertas por primera vez en una década.

Sin embargo, los cristianos de China siguieron adelante. Se acercaron a los necesitados de su país y de fuera de él y les proporcionaron mascarillas, alimentos y financiación. También recurrieron a servicios y reuniones en línea, participaron activamente en conferencias internacionales y reinstauraron el Día de la Biblia de la Iglesia China en diciembre.