Militantes de las Fuerzas Democráticas Aliadas se hicieron pasar por agentes de seguridad una vez llegaron a la localidad. Su conducta hizo sospechar a unos jóvenes que estaban en la calle frente a una pequeña tienda de la aldea. En ese momento la milicia comenzó a disparar contra los aldeanos que estaban cerca de ellos.

Una enfermera del hospital Nyankunde de Beni dijo por teléfono a los trabajadores de Puertas Abiertas en la zona, que los atacantes se dirigieron unos 500 metros en dirección hacia la casa del jefe de la aldea, mataron los perros guardianes y asesinaron a la gente que intentaba huir.

Un líder de la comunidad local que permanece en el anonimato por temor a represalias decía a Puertas Abiertas: “Hemos oído a los rebeldes decir durante mucho tiempo su forma de actuar era a través de los secuestros y asesinatos, pero ahora quieren pasar a la etapa de la ocupación del territorio. Quieren ocupar la zona que reivindican como suya.

Según el pastor Gilbert Kambale que dirige una organización en la zona, unas 470 familias han huído a Beni tras el incidente. La mayoría se refugió en varias familias de acogida y en escuelas de la comuna de Beu, en la ciudad de Beni. Aunque la mayoría de la población en Kalau es cristianas, hay numerosas personas fieles a la religión tradicional africana.