Hamed Ashoori se presentó en la prisión de la ciudad norteña de Karaj el 27 de julio. En un breve video que fue difundido justo antes de su entrada, «explicó que había sido arrestado por sus actividades cristianas», informó Article18. «Doy gracias a Dios por considerarme digno de soportar esta persecución por causa de Él», citó Article18.

Con 31 años de edad, fue arrestado en su casa en Fardis en febrero de 2019 y le confiscaron literatura cristiana y su ordenador, pero fue acusado solo después de negarse a cooperar con las autoridades.

Durante los interrogatorios se le ofreció una recompensa económica si aceptaba convertirse en informante de otros cristianos. Sin embargo, se negó y fue golpeado. Después de su liberación bajo fianza, se vio obligado a asistir a clases de «reeducación»con un clérigo islámico, pero después de cuatro sesiones se negó a regresar.

Fue sentenciado en abril después de que su caso se retrasó debido a la pandemia de Covid-19. Su apelación fue rechazada a fines del mes pasado.