Homayoun Zhaveh y su esposa Sara Ahmadi, de 42 años, están esperando que les llamen para presentarse en la cárcel y comenzar sus condenas, de dos y ocho años respectivamente, por formar parte de una iglesia en casa y dirigirla.

La pareja fue detenida en junio de 2019 mientras estaba de vacaciones con otras familias cristianas en la ciudad de Amol, al norte de Irán. Aunque todos los miembros del grupo fueron interrogados, solo Homayoun y Sara fueron detenidos, primero en Amol y luego en la prisión de Evin de Teherán.

Homayoun fue liberado al cabo de un mes, pero Sara permaneció en prisión más de dos meses, la mitad de los cuales los pasó en régimen de aislamiento. También estuvo expuesta a graves torturas psicológicas.

Su caso fue visto por un juez en noviembre de 2020 y, tras la sentencia, se celebró una vista de apelación en diciembre. Tras la apelación, la condena de Sara se redujo de 11 a 8 años de prisión, pero se mantuvieron los demás aspectos de sus condenas: después de su liberación, la pareja deberá realizar 6 meses de servicios a la comunidad y no podrán salir del país ni formar parte de un grupo social o político durante dos años.

Los detalles de su detención y sentencia no se hicieron públicos hasta esta semana.

"Mis clientes siempre han insistido en que no han realizado ninguna acción contra la seguridad nacional, ni albergan ninguna animosidad u hostilidad hacia el gobierno", dijo el abogado de la pareja al tribunal durante la vista de la apelación. Añadió que, aunque Homayoun quisiera, su enfermedad le impedía involucrarse en algo que constituyera una amenaza para la seguridad nacional.

"La condena a prisión de un hombre de la edad de Homayoun, que padece un avanzado Parkinson, y sólo por su pertenencia a una iglesia doméstica, sería chocante si no fuera por el probado historial de Irán de persecución sistemática de los cristianos de habla persa, sin tener en cuenta su edad, su salud o cualquier otra consideración razonable", dijo el director de defensa de Article18, Mansour Borji.

La ONU ha criticado en los últimos meses el trato que da Irán a su minoría cristiana, en particular a los conversos del islam. En noviembre, los expertos de la ONU escribieron una carta a las autoridades iraníes en la que expresaban su preocupación por su situación, enumeraban los nombres de los encarcelados e instaban al gobierno a proteger sus derechos.