Puesto que Adama perdió a sus padres musulmanes cuando era muy joven, su hermano se convirtió en un padre para él. Ambos vivían juntos en la casa que sus padres habían dejado en la provincia de Bondoukou, al noroeste de Costa de Marfil.

Pero hace un año, cuando Adama tenía 20 años, decidió seguir a Cristo. Los detalles de su conversión no han trascendido, pero sabemos que su hermano estaba furioso. Adama solo podía dormir en casa, su hermano le impedía comer o asearse en la casa hasta que volviera al islam.

Unos días antes del ataque, Adama le preguntó a su hermano por su certificado de nacimiento, a lo que este le contestó: “Ese certificado pertenece a un chico musulmán, así que mientras que no vuelvas al islam, no me pidas nada ni me preguntes por él. Si lo haces no solo quemaré tu certificado sino a ti también”.

Esta amenaza finalmente se cumplió el pasado 19 de mayo, cuando Adama estaba dormido. Su hermano le prendió fuego.

Adama se despertó en agonía y consiguió huir a la casa de su pastor. Fueron a la comisaría a denunciar los hechos y luego al hospital a tratar las heridas. Sin embargo, el hospital no estaba equipado para tratar las heridas tan graves que el joven cristiano había sufrido. A pesar de que una ONG europea ofreció el apoyo económico para que Adama fuera trasladado a un hospital donde tenían el equipamiento necesario, el jueves 21 partió con el Señor.

La policía arrestó al hermano, el cual permanece en custodia policial.