La iglesia Jehova Shalom, en el este de Holguín, comenzó a sufrir acoso el año pasado. Esto se intensificó en junio y julio de este año. Al menos en seis ocasiones los pastores Uberney Aguilar y Yalina Proenza han recibido amenazas de parte del Gobierno y de oficiales del Partido Comunista, con intención de detener su actividad eclesiástica.

No nos dieron ninguna opción o alternativa para negociar,” comentaron estos pastores. “Más bien, fue un cierre rotundo, arbitrario, y sin ninguna solución.”

Algunos miembros de la iglesia comentaron que sospechan que la presencia de un antiguo oficial del Partido Comunista, que se mudó al vecindario hace dos años, tenga algo que ver con la decisión de cerrar la iglesia.

La iglesia, acreditada por las Asambleas de Dios en Cuba, empezó a reunirse en febrero de 2017 y cuenta con 60 miembros.

En 2019 solicitaron permiso para usar una propiedad a nombre de uno de los miembros de la iglesia para sus actividades. No recibieron una respuesta hasta el 9 de julio de 2020, cuando las autoridades les dijeron que no podían usar dicha propiedad para servicios de adoración.

Esta historia muestra cómo las autoridades de Cuba intentan controlar las actividades religiosas en el país. “Paralizan la legalidad de organizaciones religiosas históricas para limitar su influencia social, obstaculizan la apertura de lugares de culto, y… cierran las puertas a la legalización de nuevas alianzas, asociaciones o grupos”.

La forma en que el gobierno comunista de Cuba responde a las iglesias depende en gran manera de si obedecen las órdenes del gobierno y se someten a su ideología.

En agosto se abrió una nueva iglesia católica en San Benito del Crucero, en la provincia de Santiago de Cuba, al sureste del país. La iglesia original había sido cerrada en 1951 antes de la revolución cubana y el párroco de la iglesia, el reverendo Juventino Rodríguez, habló de la apertura de la nueva iglesia como de un “pequeño milagro”, añadiendo que, tras décadas de represión, muchos cubanos todavía veían como un “acto de heroísmo” el entrar en una iglesia.

Después de recibir permiso del gobierno, la construcción se realizó con el apoyo financiero de cubanos católicos residentes en Estados Unidos”, declaró Alejandra Rosales, analista de persecución de Puertas Abiertas.

Desde 1991, la Iglesia católica en Cuba ha disfrutado de ciertos privilegios como el permiso para crear Cáritas Cuba, una organización humanitaria activa a lo largo del país. Además, tiene al Vaticano como estructura política de apoyo. La visita de Benedicto XVI en 2012, por ejemplo, ayudó a mejorar las relaciones con el gobierno".

Mientras tanto, las iglesias evangélicas se han opuesto de manera más notoria a las decisiones del Partido Comunista que gobierna. “Muchas iglesias pertenecen a la Alianza Evangélica, una organización que aún no ha sido aprobada de manera oficial, precisamente porque se opone al gobierno”, dice Rosales.