En Malí, cinco cristianos fueron secuestrados el lunes 21 de junio en el centro del país. Habían dejado la región de Mopti y se dirigían a la región de Segou. Nunca llegaron a su destino. El secuestro fue confirmado por las autoridades regionales, pero nadie reivindicó su autoría. La zona es frecuentada por los yihadistas de la Macina Katiba, vinculados a Al Qaeda en el Magreb Islámico, pero por el momento no se ha producido ninguna reivindicación.

El padre Léon Dougnon y cuatro fieles de la localidad de Ségué, cerca de Mopti, se dirigían al funeral de su antiguo párroco. Salieron el lunes por la mañana, pero no llegaron a San, en la región de Segou, su destino final.

Cuando uno de sus amigos trató de localizar al padre Léon en su teléfono a última hora de la mañana, no fue él quien lo cogió. El padre Kizito Togo, párroco de la catedral de Mopti, fue uno de los primeros en darse cuenta de la desaparición.

Los ataques a la comunidad cristiana no son habituales en Malí, pero hay precedentes. En 2012, durante la ocupación de las regiones del norte por parte de grupos yihadistas, las iglesias fueron blanco de ataques y los cristianos tuvieron que huir.

Más recientemente, podemos citar el secuestro de la hermana Gloria Argoti en 2017 -de nacionalidad colombiana y aún retenida por el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes, vinculado a Aqmi- o el ataque al pueblo cristiano de Sobane Da, en 2019, que dejó 35 muertos, entre ellos 24 niños.