La situación de Leah sigue siendo incierta, pero su familia no se rinde y exige al gobierno y a la comunidad internacional que hagan todo lo que esté en sus manos para que su hija pueda volver a casa. Rebecca, su madre, suplicó al Presidente Buhari, a los Estados Unidos y al Reino Unido que no se olvidaran de la situación de su hija. Instó a la presidente y a la delegación ministerial a cumplir la promesa que hicieron cuando la visitaron el año pasado.

"El Presidente habló conmigo por teléfono y me dijo con seguridad que mi hija sería liberada. Tres ministros también me visitaron y me dijeron lo mismo, pero hasta hoy no he oído nada, de ahí mi comparecencia ante ustedes" decía Rebecca ante el órgano de gobierno.

Tras el asesinato de de Saifura Hussaini Ahmed Khorsa una cooperante de Cruz Roja también secuestrada el pasado año, el grupo extremista islámico Boko Haram amenazó con acabar con la vida de otros tres cristianos secuestrados, entre ellos Leah. Esto ha hecho que la familia de la joven haya vivido con un sufrimiento constante que no terminará hasta que puedan abrazar a su hija de nuevo.

Nigeria sufre ahora mismo unas de las crisis más importantes de los últimos tiempos debido a las recientes elecciones. Los cristianos perseguidos esperan que se alce un gobierno justo, que garantice los derechos humanos en el país, que persiga y castigue grupos extremistas como Boko Haram, que por el momento actúa con impunidad en varios países de África. Como compañeros de oración y parte del cuerpo de Cristo debemos orar por la vida de Leah y su familia para que Dios tenga misericordia en la dificultad.