Varias semanas después de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Perú -una de las más polarizadas de toda su historia- las autoridades electorales aún no han declarado un ganador, sumiendo al país en el caos político.

Con el 100% de los votos escrutados una semana después de las elecciones, Castillo obtuvo el 50,125% mientras que Fujimori recibió el 49,875%, una diferencia entre los dos principales contendientes de 44.058 votos.

Pero los dos partidos que llevan una ventaja muy ajustada, el ala derecha Fuerza Popular y el izquierdista Perú Libre, han solicitado la anulación de las actas de las votaciones con el argumento de que hubo irregularidades en las elecciones del 6 de junio y en el posterior recuento de las papeletas.

Fuerza Popular, liderada por Keiko Fujimori, presentó varias solicitudes de nulidad de 945 votos, pero sólo 135 de esas solicitudes llegaron al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) dentro del plazo estipulado.

Por su parte, el Partido Perú Libre, liderado por Pedro Castillo, presentó 143 solicitudes de nulidad, pero sólo 14 llegaron a tiempo al JNE.  

Los supervisores electorales locales e internacionales, han dicho que no hay pruebas de que se haya producido un fraude como el que alega Keiko Fujimori, y han reiterado que la votación se llevó a cabo de forma limpia y ordenada.

El organismo electoral se encuentra en proceso de resolver estas apelaciones, y lo tiene que hacer en sesiones plenarias, y en sentencias de primera y segunda instancia.

El presidente del JNE, Jorge Luis Salas Arena, dijo recientemente que la institución que dirige no declarará un ganador hasta que haya revisado todas las actas de votación que han sido impugnadas y resuelva las solicitudes de nulidad de votos.

Y ahora, con la renuncia de Luis Carlos Arce, uno de los cuatro jurados de la JNET, el proceso podría tardar aún más en completarse. Arce dijo la semana pasada que dejaría su puesto después de que el jurado rechazara las primeras 10 solicitudes de nulidad de votos presentadas por Fujimori.

El Partido Perú Libre de Castillo, ha sido citado por la agencia de noticias Reuters, diciendo que la renuncia de Arce tenía como objetivo «impedir la proclamación de Pedro Castillo, ignorando así el voto popular, rompiendo la democracia e instalando un golpe de Estado con guantes de seda». 

Las disputadas elecciones han dividido profundamente al país andino. Desde que se celebraron las elecciones hace tres semanas, los partidarios de ambos candidatos han salido a las calles de la capital, Lima, casi a diario para participar en marchas y protestas, apoyando cada bando a su opción elegida.

Aunque los obispos y sacerdotes han guardado silencio en las últimas semanas, hace unos días la Iglesia Católica decidió pronunciarse sobre la situación actual del país, exigiendo a los dos contendientes en estas elecciones que respeten el compromiso que asumieron públicamente de respetar los resultados.

 «Han hecho un juramento solemne ante la bandera nacional y ante todos los peruanos. Es un juramento que no debe tomarse a la ligera», dijo la Iglesia Católica en un comunicado emitido por la Conferencia Episcopal Peruana.