Una muchedumbre golpeó hasta casi la muerte a un vecino cristiano y a su mujer embarazada por supuestamente cometer "blasfemia”, después les tiraron a un horno donde ambos trabajaban bajo condiciones de esclavitud.

El suceso tuvo lugar el 3 de noviembre en Chak 59, Kot Radha Kishan, a unos 60 km de Lahore, la capital de Punjab en el centro del país.

La pareja pertenecía originalmente a la aldea cristiana Clarkabad, situada a tan solo 4 kms de Chak 59,

Durante los últimos años, se dieron casos de violencia comunitaria entre los cristianos de Clarkabad y los musulmanes de pueblos cercanos.

Podrían haber salvado sus vidas si hubieran escapado después de ser acusados "de quemar un Corán”, pero el dueño del horno se negó a dejarles marchar sin que hubieran devuelto el préstamo que les ataba a su servidumbre.

Este es un método tradicional utilizado para esclavizar a los obreros en India y Paquistán, aunque oficialmente es ilegal en Paquistán. La práctica está reconocida por las Naciones Unidas, como un método "moderno de esclavitud”.

Dos días antes de su asesinato, Shahzad Masih (26 años) y su mujer embarazada de cinco meses, Shama Bibi (24) fueron acusados de quemar las páginas de un Corán (la pareja tenía 4 hijos más que han quedado huérfanos).

Parveen Bibi, mujer del hermano mayor de Masih, habló con World Watch Monitor en la escena del crimen el mismo día que tuvieron lugar.

Contó que su padre Nazar Masih, "solía hacer brujería” con amuletos y otros documentos entre los que podría haberse encontrado versos del Corán.

"El domingo, Shama quemó todo y tiró las cenizas en un vertedero a las afueras del recinto. Shama nunca quiso faltarle el respeto al islam ya que era totalmente analfabeta y no tenía ni idea de lo que contenían los amuletos,” dijo Parveen. "Algunas personas reconocieron algunas hojas parcialmente quemadas del Corán entre las cenizas y difundieron que Shama había quemado el Corán.”

Shahzad Masih y sus cinco hermanos habían trabajado durante muchos años en la fábrica de ladrillos, cuyo dueño es Yousuf Guijjar.

Parveen dijo que Shahzad y sus hermanos fueron a hablar con Guijjar para resolver el asunto después de que la situación se pusiera tensa en la aldea. "Guijjar nos aseguró por una parte que no les pasaría nada, y por otra parte le dijo a su contable que no les dejara marcharse de la aldea sin pagar su deuda”, (dinero que se le anticipó como pago de su sueldo por trabajar allí).

"El lunes por la noche, algunos vecinos musulmanes habían informado a la policía de la profanación y del peligro de un ataque contra la pareja cristiana”, dijo Parveen, "esa noche se quedaron a dormir en mi casa por si les detenía la policía, así al menos me enteraría.”

Sobre las 6 am cuando Shahzad y Shama volvieron a su casa para prepararse para ir a trabajar, llegó una muchedumbre violenta al recinto. Conscientes del peligro, todos los cristianos se marcharon, menos la hermana de Shama, Yasmeen (casada con el hermano de Shahzad, Fiaz Masih).

Yasmeen dijo que estaban preparando el desayuno cuando llamaron a la puerta preguntando por Shama. "Entraron en la casa y uno de ellos sacó a Shama de la casa. Shama tenía a su bebé Poonam en brazos, pero se la tiraron al suelo…así que el guarda de la fábrica Muhammad Akram, rescató a Shama y se la llevó a la oficina (situada a tan solo unos metros de su casa) y la encerró allí para salvarla de los agresores.

"Shama estaba llorando y pidiendo a gritos ayuda. El guarda fue a buscar a su marido y le dijo que fuera a consolarla y que en cuanto se marcharan los alborotadores, les sacarían de allí”.

"Entonces, no había mucha gente protestando, pero empezamos a oír los anuncios desde los altavoces de las mezquitas de los pueblos cercanos, diciendo que una mujer cristiana había profanado el Corán.”

Yasmeen dijo que gente de cinco aldeas cercanas, Chak 60, Rosey, Pailan, Nawan Pindi y Hatnian, se unieron a los residentes de Chak 59 y a los empleados del horno.

"Pronto, llegaron cerca de mil hombres armados con palos, machetes y hachas subieron a los tractores y carrillos”.

"El guarda Akram, había cerrado desde fuera la puerta principal, pero los hombres consiguieron entrar. Shama y Shahzad seguramente habían cerrado la puerta de hierro interna de la oficina, por eso no pudieron entrar.”

Los alborotadores airados subieron por el tejado, y entraron "porque estaba hecho de madera, paja y barro” dice Yasmeen.

Dijo que esos hombres consiguieron abrir la puerta desde dentro y sacarle a campo abierto, donde les esperaban los demás listos para atacar.

"Les golpearon con palos y hachas en la cabeza, luego los ataron a un tractor y los arrastraron a una carretera de construcción llena de rocas. Creo que estaban inconscientes pero respiraban, pero no les dejaron en paz,” dijo Yasmeen. "Cogieron gasolina de un tractor, rociaron sus cuerpos y los lanzaron al horno. Entonces perdí la esperanza, cogí a mis niños y escapé de allí.”

Otro pariente, Parvaiz Shehzad, que también vive en Clarkabad, dijo que los musulmanes de las aldeas vecinas "tienen mucha envidia de los cristianos”. El nombre de la aldea se debe a Robert Clark (1825-1900), el primer misionero anglicano en Paquistán. Parvaiz Shehzad dijo que fue la primera aldea del distrito en tener electricidad, un banco, oficina de correos y un instituto.

"La gente con mayor nivel educativo de las aldeas vecinas han estudiado en Clarkabad… los enfrentamientos entre los cristianos y los musulmanes han sido muy comunes en estos últimos años.”

Como Shehzad y Shama eran de Clarkabad, según él, la envidia ha tenido mucho que ver en este crimen.

Yasmmen dijo que durante el ataque, había una furgoneta de la policía presente en todo momento, pero como eran tantos no se atrevieron a intervenir. "Algunos hombres le pidieron a la policía que disparara al aire para calmar a los agresores, porque la multitud no tenía armas de fuego para defenderse… Shama y su marido hubieran sobrevivido si la policía hubiese intervenido.”

Un gran despliegue policial llegó cuando ya habían matado a la pareja. Según medios de comunicación locales, la policía arrestó al menos a 42 personas relacionadas con el suceso.

La misma policía puso la denuncia a cabo y el primer informe (no.475/14), registrado en la comisaría de Kot Radha. El informe indica que entre 500 y 600 hombres torturaron a la pareja cristiana, que además identifica a 60 miembros por su nombre y dice que estos mismos eran responsables de que el suceso ocurriera después de que reunieran a una multitud de gente y las provocaran mediante anuncios falsos desde los altavoces de las mezquitas diciendo que se había profanado un Corán.

Los restos de la pareja fueron enterrados rápidamente para evitar que los líderes religiosos pudieran celebrar un funeral como tenían planeado.

El padre de la difunta, Mukhtar Masih solicitó la ayuda de una organización cristiana, The Voice Society contra la decisión del gobierno de llevar la acusación.

En sus declaraciones a World Watch Monitor, dijo que había trabajado durante muchos años como encargado de los obreros por servidumbre, y que es un sistema utilizado por el gobierno para oprimirles. Anoche, cuando me marché de la aldea, se decidió que el funeral se celebraría al día siguiente, sin embargo, se hizo a toda prisa a medianoche, como si nuestros hijos fueran ladrones. La comunidad cristiana paquistaní, ya ha vivido la falta de justicia por parte del gobierno, como sucedió con la Colonia de José en Lahore, donde el estado también actua como denunciante.

"Mi hija Yasmeen es la testigo principal de todo el suceso, pero no está incluida en el informe, ¿cómo puedo saber yo que el estado va a hacer justicia con nosotros?” dice desesperado.

Las noticias se extendieron rápidamente por todos los canales de televisión paquistaníes, después de que el ministro de Punjab, Shahbaz Sharif, formara rápidamente un comité de tres miembros encabezado por el secretario para minorías y derechos humanos, Javed Iqbal.

Iqbal, le comunicó a World Watch Monitor que en breve el comité visitaría el lugar e informaría al ministro.

La parlamentaria Mary Gil, del partido gobernante Liga-(Nawaz) Musulmana Paquistaní, le informó a World Watch Monitor que el ministro ya había anunciado la creación de un cuerpo policial para trabajar en la llamada "justicia vigilante".

"La sentencia histórica dictada por el Tribunal Supremo en junio de este año, provee un modo de tratar con la amenaza de este mal…Esperamos poner sobre la mesa cuanto antes una ley que erradicar este mal social que se ha arraigado en nuestra sociedad en los últimos años".

El asesinato de una persona, simplemente por ser acusados, especialmente de "blasfemia", se está convirtiendo en algo común.

En 2009, más de 100 casas de cristianos fueron atracadas e incendiadas en Goira.

En 2013, miles de musulmanes fundamentalistas atacaron la Colonia de José, una zona cristiana situada en el corazón de Lahore.

Según informa la BBC, la mayoría de los acusados de blasfemia son musulmanes, seguidos por los musulmanes pertenecientes a la minoría Ahmadis. Sin embargo, como los cristianos constituyen un 1.5 % de la población, la proporción de casos de blasfemia es mayor. Según el (CRSS) Center for Research and Security Studies (Centro de Estudios para la Investigación y la Seguridad), se han producido más de 52 asesinatos extrajudiciales en el contexto de blasfemia en dos décadas en Paquistán.

Cristianos esclavizados en la fábrica de ladrillo en Paquistán

Los obreros de los hornos de ladrillos pasan sus vidas bajo condiciones extremas. La BBC informa que además de las duras condiciones de trabajo, muchos de ellos sufren quemaduras y a veces pierden sus vidas. Los dueños de los hornos no les proveen servicio médico, ya que no se les consideran empleados cubiertos por la seguridad social.

Se supone que estos obreros viven en recintos pertenecientes a la fábrica, donde las condiciones higiénicas son lamentables. A los niños o no se les permite ir al colegio o los padres no pueden permitírselo. Los sueldos son tan pobres que a penas pueden sobrevivir. Los dueños de las fábricas ponen a trabajar a todos los miembros de la familia, incluso a las mujeres y a los niños. Las violaciones de las mujeres es algo común y los hombres se ven impotentes ante la falta de defensa legal.

La mayoría de los obreros de hornos de ladrillos, son virtualmente "esclavos" por medio del sistema paishagee, en el que se les da un dinero por adelantado y el obrero no puede marcharse hasta que no lo haya devuelto. A menudo les aumentan el préstamo al cobrarle intereses desorbitados o por medio de la "financiación". Con sueldos míseros, los obreros endeudados quedan esclavizados de generación en generación. Cualquier intento de escapar de los hornos, resulta en humillaciones, represalias violentas, aumento de la deuda e incluso la muerte.

La Ley (abolición) del trabajo en condiciones de servidumbre, ordena que "Nadie puede adelantar un pago" y que "toda obligación del obrero bajo servidumbre debe ser eliminada". Sin embargo, esta práctica sigue sin disminuir.

Pobreza

La Comisión para los Derechos Humanos de Paquistán, cree que existen entre tres y ocho millones de obreros bajo servidumbre. El informe realizado por observadores de derechos humanos titulado Formas de Esclavitud en Paquistán, resalta que en relación con el porcentaje de la población, una gran mayoría de los obreros bajo servidumbre en Punjab, son cristianos.