El pasado febrero, el juez ordenó la detención de 6 de los acusados. Aunque el séptimo fue puesto en libertad, permanece bajo supervisión judicial. Para otros tres, que se encuentran fuera del país, se emitieron sendas órdenes de arresto.

Estas personas forman parte de un grupo cuyo objetivo es “la finalización de malas prácticas a la hora de gobernar, la injusticia y la impunidad”. Según uno de los sitios de noticias del país, este grupo promueve el secularismo e “incluso la predicación del cristianismo”.

Desde que Mauritania endureció sus leyes contra la blasfemia, la vida de los aproximadamente 10.000 cristianos que viven el país ha sido aún más precaria. “El cristianismo está visto como una influencia occidental y la hostilidad hacia los cristianos por parte del gobierno es muy alta. Sobre todo, con los conversos de trasfondo musulmán”, comenta Michael Bosch, Analista de la Persecución de la unidad de investigación de Puertas Abiertas.

“Todos aquellos que luchan por la libertad religiosa y por la libertad de expresión tienen una alta posibilidad de ser arrestados”, continúa diciendo Bosch. En 2014, el “blogger” mauritano, Mohamed Cheikh Ould Mkhaitir, fue acusado de blasfemia debido a un post que escribió criticando al islam y detallaba cómo el país había usado la religión para implantar un sistema de castas que permitía la existencia de la esclavitud en el país. Justo después de que Mohamed fuera liberado en el año 2019, el gobierno implantó la pena de muerte para los acusados bajo la ley de blasfemia.

Aunque Mauritania se encuentra en el puesto 24 de la Lista Mundial de la Persecución, “Internacionalmente hay muy poco interés sobre lo que está ocurriendo en este país”, comenta Bosch. “Es una decepción para los cristianos de Mauritania que el país siga siendo uno de los sitios más difíciles para ser cristiano” debido a la falta de interés internacional y la oscuridad con respecto a lo que sucede en este lugar.