Tras siete años de batalla legal, el tribunal malasio ha fallado en su contra. Desde el 21 de enero el Rev. Lawrence Andrew no podrá usar la palabra “Alá” para referirse a Dios en su periódico semanal, el Herald.

En un país de 30 millones de habitantes, de los cuales un 60 % son musulmanes, el tribunal decidió que la palabra “Alá” en la publicación del periódico católico, podría confundir a los musulmanes malasios y promovería la fe entre ellos. En un país de tan solo 58 años de antigüedad, donde la palabra “Alá”, que es anterior al islam, ha sido usada durante cientos de años por los cristianos, el tribunal ha decidido que esta palabra solo le pertenece a los musulmanes.

Si piensas que el Rev. Andrew está enfadado por el resultado, o desanimado por los titulares como “El último puntillazo al caso “Alá” de la iglesia católica”, pues te equivocas.

“Podemos adaptarnos. Seguiremos publicando el Herald sin la palabra Alá”, le dijo sencillamente el sacerdote a World Watch Monitor.

Andrew está al cargo de 1.000 feligreses de la Iglesia de Santa Ana en Port Klang, en el estado de Selangor, donde cada tarde celebra una misa después de terminar su jornada en el Herald situado en Kuala Lumpur. En una carta publicada en el Herald días después de la decisión del tribunal, sonaba muy animado:

“El tribunal de Malasia ha dejado ocho sentencias escritas sobre este caso, de las cuales cuatro fueron a mi favor o me apoyaban, mientras que las otras cuatro fueron en mi contra. ¿Hemos perdido el caso? ¡En absoluto! !Ha sido un empate!.

La saga legal comenzó en 2009, dos años después de que el Ministerio de Asuntos Internos le prohibiera al Herald el uso de la palabra “Alá” para referirse a Dios. El 21 de enero se ponía fin cuando el Tribunal Federal de Malasia dictaminó que una sentencia de un tribunal federal anterior era apropiada y no podía ser apelada.

Entretanto, Andrew recibió amenazas de muerte, se dibujaron grafitis en las iglesias y los manifestantes quemaron biblias e imágenes de Andrew. Al sacerdote jesuita de 70 años, se le asignó un guardaespaldas por su protección.

“Solo me queda tomármelo con calma y seguir adelante” dijo el clérigo.

Aunque su desafío legal haya fracasado, Andrew dijo que el país es un lugar mejor por haber presenciado este enfrentamiento.

“Nos alegra haber llegado lo más lejos posible como lo hemos hecho, y tan alto como al Tribunal Federal. Los juicios hablarán por si solos y el proceso judicial mostrará lo sucedido. Me alegra que todo quede al descubierto.”

“Hemos aprendido muchísimo de toda esta saga,” añadió el Monseñor Rev. Julian Leow, arzobispo de Kuala Lumpur, en una carta pastoral publicada después del veredicto final. “Debemos defender la justicia y la verdad. Debemos proteger los derechos de las minorías y los silenciados. Debemos dialogar con los ignorantes y conseguir que comprendan.”

Andrew expresó un cierto alivio por la derrota judicial, hasta el punto de sugerir que la victoria del Herald podría haber causado represalias contra los cristianos y las iglesias. Felicitó a sus abogados por “defender nuestro derecho de practicar nuestra fe sin obstáculos”, le reconoció su mérito al Consejo Religioso Islámico por presentar una lucha sostenida en la sala.

“Se podría interpretar como una experiencia de dialogo interconfesional. Esta experiencia podría llevar al diálogo en un ambiente más apropiado, sacando la bondad del ser humano y el amor que hay en nuestros corazones hacia los demás.”

Andrew dijo que guarda la esperanza de que se respete la garantía de libertad de religión en diferentes casos judiciales. En los últimos meses, el Tribunal de Apelación declaró inconstitucional la prohibición del travestismo para los transexuales. Las autoridades musulmanas han presentado una apelación.

En un caso distinto, Jill Ireland, una cristiana sarawakian, espera la resolución de un tribunal que le permita hacer uso de la palabra Alá en su cd espiritual, los cuales fueron confiscados en 2008 cuando intentaba introducirlos en el país desde Indonesia. En julio de 2014 la Corte Suprema le ordenó al Ministerio de Asuntos Internos la devolución de los cds, pero se negó a abordar su pregunta constitucional sobre el uso de la palabra. El gobierno se negó, por lo tanto ha apelado. Ireland ha recurrido la apelación con el fin de conseguir una resolución de la constitucionalidad del uso de palabra “Alá”.

Por su parte, el Rev. Andrew se enfrenta a una investigación policial por enfatizar que todas las iglesias católicas del estado de Selangor continuarían haciendo uso de la palabra “Alá” para referirse a Dios.

En cuanto a este punto, el sacerdote y sus abogados se muestran firmes: la sentencia sobre el término Alá se limita al Herald.

“Yo he presentado este caso. Solo se le aplica al Herald,” dice Andrew. Rechaza los intentos de los grupos religiosos islámicos de aplicar la competencia de este veredicto a todos los aspectos de prácticas cristianas en el idioma malayo.

“No les vamos a seguir su juego,” dijo.

Los líderes religiosos cristianos declaran sentirse aliviados por la declaración del gobierno que confirma que la decisión del Tribunal de Apelación está limitada al caso del Herald.

“Por lo tanto, le tomamos la palabra al gobierno”, dijo el Arzobispo Leow en su carta pastoral. “De ninguna manera incluye (el veredicto) una prohibición en nuestras Sagradas Escrituras, el Al-Kitab, ni tampoco en nuestra forma de alabar durante la celebración de nuestra Santa Misa y nuestras reuniones de oraciones.”

“Por ahora, solo podemos confiar en el gobierno que ha mostrado su apoyo de forma oral, para poder seguir haciendo uso de la palabra Alá en nuestras oraciones y en nuestras alabanzas”.

“Pero este apoyo oral no tiene valor legal, por lo que puede cambiar en cualquier momento; pero por ahora hemos ganado un poquito de libertad.”