Hace unas semanas nos hacíamos eco del Super Ciclón “Amphan” y pedimos oraciones por los creyentes y la población general de Bangladés. Finalmente, esta catástrofe natural impactó ambos países el pasado 19 de mayo, causando daños materiales y personales.

Al menos 16 personas han muerto en Bangladés y unas 88 en India.

La Organización de las Naciones Unidas ha estimado que unos 10 millones de personas han sido afectadas por este ciclón solo en Bangladés. Las aldeas que se encontraban en el paso del ciclón han sido completamente destruidas mientras que las ciudades más grandes han sufrido el impacto de vientos huracanados. De los 84 puntos de protección y refugio contra el ciclón, 13 han sido completamente arrasados por los vientos y las olas. Se estima que los daños asciendan a 129 millones de dólares.

En India ciudades como Kolkata amanecieron completamente inundadas. El nivel del agua era tan alto que los coches estaban prácticamente sumergidos. Al igual que en Bangladés millones de personas se quedaron sin electricidad, lo que además dificultó las comunicaciones y las operaciones de rescate.

“El impacto de “Amphan” es peor que el del Covid-19” cuenta un testigo a un reportero de noticias local.

Muchos cristianos se han visto afectados, sus casas destruidas y sus cultivos y granjas seriamente dañados. “La mayoría de las casas están hechas de madera, bambú y techo muy fino de hojalata. En la mayoría de las casas el techo salió volando y las paredes se cayeron” nos cuenta uno de nuestros colaboradores locales en el país.

Aunque el gobierno de Bangladés ha tomado acciones rápidas y precisas para evitar los daños personas y ha prometido material y ayuda para la reconstrucción de las viviendas, los vientos aún asolan el país y sus habitantes se encuentran todavía hacinados en los refugios, lo que además pone en riesgo su salud debido a la alta posibilidad de contagio del Covid-19. Bangladés cuenta con una media de 1.500 nuevos contagios cada día.

Oremos por estas dos catástrofes que están impactando India y Bangladés.