El coche del sacerdote local P. Boules Boushra fue interceptada por un residente musulmán local. De acuerdo con un testigo presencial, el musulmán amenazó con “matarlos a todos”. El sacerdote logró escapar en su coche.

El hombre, junto con sus dos hermanos, atacó al dueño cristiano de una ferretería sosteniendo cuchillos, espadas y garrotes. Los atacantes apuñalaron al dueño en el cuello, matándolo al instante, y destruyeron la mercancía de su tienda. Luego, atacaron y allanaron dos tiendas más, administradas por cristianos locales, dejando a dos hombres más hospitalizados y en estado crítico.

“La falta de aplicación de la ley seria y la falta de voluntad de las autoridades locales para proteger a los cristianos los deja vulnerables a todo tipo de ataques en Egipto”, dijo Henrietta Blyth, directora ejecutiva de Puertas Abiertas en Reino Unido e Irlanda. “Generalmente, ni los líderes de la iglesia, ni los cristianos comunes pueden hablar en contra de estas prácticas o lograr justicia”.

Al llegar al lugar, la policía declaró que los tres hermanos padecían una enfermedad mental y negaron cualquier base sectaria del ataque, un descubrimiento disputado por la comunidad cristiana local.

P. Antonius Farag, sacerdote local de una iglesia copta, dijo: “Hacemos un llamado a las autoridades para que no permitan que este incidente pase desapercibido y tomen las medidas pertinentes. La seguridad de este país no se logrará sin la implementación del estado de derecho, especialmente en asuntos sectarios”.

Los pasados ataques terroristas aún están frescos en la memoria de la comunidad cristiana copta de Alejandría. En mayo de 2018, una turba atacó una iglesia copta y otras propiedades de propiedad cristiana, en la aldea de Abou El-Shuqaf, cerca de Alejandría. Siete coptos resultaron gravemente heridos durante el ataque.

Un año antes, el Domingo de Ramos de 2017, un atacante suicida detonó su dispositivo cerca de la Catedral de San Marcos en Alejandría. Dieciocho fieles, cuatro policías musulmanes y cuatro transeúntes musulmanes murieron y otros 35 resultaron heridos. El mismo día, la Catedral de San Jorge, en la Ciudad de Tanta, en el delta del Nilo, 60 millas al norte de El Cairo, también fue bombardeada, dejando 25 cristianos muertos y al menos 78 heridos.

Egipto es el número 16 en la Lista Mundial de la Persecución de Puertas Abiertas, una clasificación de 50 países donde es más difícil ser cristiano.