El último incidente trágico de cientos de emigrantes africanos ahogándose en aguas europeas tiene una historia más amplia.

Una mirada más de cerca a la situación de muchos de los que migran de sus países muestra que sus historias no son una simple búsqueda de una vida mejor. A menudo huyen de la persecución o de un conflicto en en su país. Pagan con sus ahorros de toda la vida a los traficantes que les prometen un paso seguro hasta las costas europeas.

El naufragio de un barco transportando alrededor de 500 migrantes el pasado 3 de octubre, en el que murieron al menos 181 personas, es el último de una larga lista de incidentes en los que migrantes vulnerables pagan con sus vidas la incapacidad de navegar de los barcos descritos como no aptos para salir al mar.

El padre Mussie Zerai, president de la Agencia Habeshia, que trabaja a favor de estos migrantes, dice que él cree que la mayoría de los que iban en el barco siniestrado la semana pasada eran cristianos.

"Al repasar la lista de los supervivientes he visto que el 90% son cristianos," dijo. "Vienen de Eritrea y Etiopía. La situación es muy mala debido a que en Eritrea hay un dictador y ellos viven sin ningún tipo de libertad o democracia. Muchos cristianos son perseguidos por su fe. No es fácil para ellos vivir en Eritrea en estos momentos."

Un emigrante etíope que sobrevivió el mismo pase el año pasado se hizo noticia cuando cinco grupos activistas a favor de los derechos humanos escribieron una carta al ministro de inmigración de los Países Bajos rogando le concedan el derecho a permanecer en el país.

Abu Kurke Kebato, con unos veinte años fe uno de los 9 supervivientes de un barco que transportaba a 72 personas que partió de Libia sin embargo se averió y el viento y las corrientes le llevaron de vuelta a su país dos semanas más tarde.

Kurke Kebato le dijo a la BBC que fue arrestado por las autoridades libanesas cuando "iba de camino a la iglesia" después de su regreso a Libia.

"Después de su vuelta forzosa a Libia en 2010, el Sr. Kurke Kebato fue detenido por un periodo de ocho meses en el cual alega que fue sometido a tortura y a un trato cruel, inhumano y degradante," escribieron los cinco grupos pro derechos humanos.

Luego hizo un segundo intento para alcanzar Europa, con su esposa, y en esta ocasión tuvieron éxito. Sin embargo, el matrimonio fue puesto en la lista de deportación hasta que las agencias pro derechos humanos intervinieron. Ahora vive allí y dice que es "feliz en una democracia".

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Adrian Edwards está de acuerdo con la afirmación de que muchos emigrantes parecen no tener otra alternativa más que salir huyendo de sus países cuando se pone en peligro sus vidas.

"Tiene que pensar en la tragedia que se encuentra detrás de esto. Muchas de estas personas, en toda probabilidad, están huyendo de una guerra, huyendo de la persecución, huyendo de abusos contra los derechos humanos en sus propios países, y de esta manera llega a ser una tragedia con muchos niveles," dijo a BBC.

El barco salió de Libia, pero muchos de los pasajeros ya habían viajado una gran distancia en su intento de llegar hasta Europa. Según la ONU, la mayoría de los pasajeros del barco, que naufragó cerca de la isla de Lampedusa, cerca de la costa italiana, eran de Eritrea y Somalia, países que se encuentran a más de 3.000 kms. de la costa libia.

El número de inmigrantes muriendo en el intento de llegar a las fronteras europeas en los últimos 25 años asciende a casi 20.000.

El Papa Francisco, cuya primera visita oficial se hizo a la isla en julio para ver en primera persona la llegada de los emigrantes condenados a la "indiferencia global" ante la lucha de los inmigrantes, y dijo que el incidente era una "vergüenza," declarando el viernes "un día de lágrimas".

Según los datos de la ONU, 3.000 personas intentan huir de Eritrea cada mes, mientras de los grupos pro derechos humanos dicen que el país se está convirtiendo en una enorme cárcel en el cual se estima que hay cerca de 10.000 prisioneros políticos.

Mientras tanto, Somalia ha sido devastado por una guerra que ya ha durado dos décadas y gran parte del país se encuentra bajo el control de un grupo islamista llamado al-Shabab.

Más de 30.000 inmigrantes han viajado a Italia por mar este año. Esta cifra incluye 7.500 eritreos y 7.500 sirios y 3.000 somalíes, según datos de la ONU.

Fr. Zerai dice que la comunidad internacional tiene que hacer más. Dando asilo a unos pocos no es suficiente, dice.

"Todos los grandes medios, todas las organizaciones internacionales y la sociedad cívica tiene que empujar a la comunidad internacional a hacer algo para cambiar la situación," dijo a World Watch Monitor. "En Eritrea y en Etiopía, necesitamos más libertad, democracia y paz. Esa es la solución. Podemos darles asilo, pero esa no es la solución."

En mayo, World Watch Monitor informó que la persecución religiosa en Eritrea está en su "nivel más alto nunca y empeora", según Open Doors International una agencia cristiana de ayuda humanitaria (conocida en España como Puertas Abiertas).

Se estima que la cifra de cristianos encarcelados en Eritrea por causa de su fe asciende a 1.200, según la agencia, aunque algunas estimaciones se acercan más a 3.000.

Eritrea se encuentra 10ª en la Lista Mundial de la Persecución. Una lista que mide el nivel de presión a la que los cristianos son sometidos en los 50 países en los que sufren por causa de su fe.

"Cuando los cristianos [eritreos] son descubiertos, son arrestados y detenidos en contenedores en campos militares. Al menos 105 cristianos fueron arrestados durante 2012, y se ha dado parte de la muerte de 31 cristianos en prisión

," informa World Watch List.