Sadiya Amos, de 17 años, fue secuestrada el pasado 5 de enero y retenida en una habitación custodiada por algunos hombres. Gracias a Dios cuando los hombres que la vigilaban se durmieron Sadiya pudo escapar a través de la puerta que habían dejado abierta en un descuido. Durante el tiempo que permaneció retenida Sadiya cuenta que la obligaron a convertirse al islam.

Mientras tanto dos días después de su desaparición su padre, Amos Chindo, fue obligado a acudir a al juzgado de la “Sharía” (leyes y preceptos islámicos). Allí fue acusado de impedir que su hija se convirtiera al islam por una persona que decía ser abogado. Para apoyar la acusación este “abogado” presentó un certificado de nacimiento falso en el que se constataba que Sadiya tenía 19 años en vez de 17, lo cuál daría potestad absoluta a la joven para tomar decisiones sin contar con sus padres. Obviamente la táctica del acusador era argumentar que Sadiya quería convertirse al islam voluntariamente, algo que en ningún momento había ocurrido.

Aunque Sadiya ha podido volver con su familia y está sana y salva, la batalla legal continuaba. El 14 de enero los líderes cristianos de la familia de Sadiya acudieron al juzgado de la Sharía para argumentar que las leyes y los preceptos islámicos no tenían competencia ninguna sobre una familia cristiana. Sin embargo, el juez no quiso escuchar sus argumentos e incluso impidió la asistencia de Sadiya para testificar.

A pesar de todo el juez desestimó las acusaciones y cerró el caso, lo que aparentemente para Sadiya y su familia significa el fin de toda esta situación.

Sin embargo, tal y como cuenta Joshua Danlami, el máximo representante de la Fundación de Cristianos Hausa, la situación de Sadiya no es una excepción. Durante los tres últimos años esa organización ha rescatado y salvado a un número significativo de niñas que se encontraba bajo esta situación. “Hay dos objetivos tras el incesante secuestro de niñas cristianas y su conversión forzada al islam. Una, infligir daño en la pequeña, sus padres y la comunidad cristiana. La segunda es dejar a la chica embarazada de modo que su hija nazca en el islam, contribuyendo así a su propaganda que afirma que el islam es la religión que crece de forma más rápida en el mundo”, comenta Joshua.

Esta estrategia no se utiliza solo en Nigeria, sino que según los últimos análisis de persecución específica de sexo, es algo que se da en varios países del mundo.