Cientos de cristianos se han visto obligados a desplazarse debido a la inestabilidad que ha causado la invasión de Turquía en la zona. La ofensiva, que comenzó el 9 de octubre, empezó a cobrarse las primeras vidas al poco tiempo. A los dos días pudimos conocer que al menos tres cristianos habían sido asesinados en un bombardeo en las ciudades de Qamishli y Ras al-Ain.

Tras el comienzo del ataque, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió ordenado la retirada de las tropas estadounidenses del país. Durante la guerra contra el ISIS, Estados Unidos encontró un aliado en las tropas kurdas para combatir la organización terrorista islámica. El propio presidente demostró su alarma ante la situación de los cristianos en el país mediante las siguientes declaraciones: “Turquía completará el trabajo que el ISIS intentó hacer durante la guerra. Erradicar a los cristianos de la región”.

Según cuenta Bassam Ishak, presidente del consejo de Siria, la invasión turca será extremadamente dura, no solo para la comunidad cristiana tradicional, sino también para muchos de los conversos Kurdos que han profesado su fe en los últimos años y participan de forma pública en la vida cristiana.

En contraposición a la tensión que se ha vivido en los días anteriores, la situación actual es de relativa calma debido a que el ejército sirio fue enviado a la zona. Esto ha garantizado, en mayor o menor medida, una relativa seguridad para los cristianos y la población en general del norte de Siria.

El gobierno turco planea crear una “zona de seguridad” de unos 30km entre Siria y Turquía. Esta zona está mayoritariamente ocupada por las milicias turcas, las cuales son consideradas por Turquía, como grupos terroristas que amenazan la seguridad del estado turco.

Hasta el inicio de la ofensiva turca, esta área de Siria había permanecido en relativa calma durante los últimos años. Muchos expertos coincidían que tras la caída del Estado Islámico, la guerra estaba llegando a su fin, pero la invasión de las tropas Turcas no solo han traído de vuelta los disparos y las bombas, a un sitio dónde ya habían sido olvidados, sino que también ha devuelto la incertidumbre por una posible vuelta a un conflicto de mayor escala y la tensión entre las partes implicadas es obvia.